Reina pide austeridad


Reina Isabel II de Gran Bretaña. ARCHIVO

La Reina Isabel II de Inglaterra pide austeridad a los suyos en plena crisis.


Con la intención de preservar la imagen de la monarquí­a, la reina Isabel II de Inglaterra ha invitado a su familia a seguir su ejemplo y mostrar contención y frugalidad durante la crisis económica.

La reina de 82 años ha avisado a sus nietos, el prí­ncipe Guillermo, de 26, y Harry, de 24 -tercero y cuarto respectivamente en la lí­nea sucesoria al trono- que cualquier signo de ostentación resultarí­a inapropiado en los tiempos que corren, según la prensa.

Los británicos no están de humor para ver a los jóvenes de la familia real divirtiéndose en las discotecas exclusivas de Londres mientras el reino anda sumido en la recesión, el coste de la vida aumenta y se pierden empleos.

«Sea cual sea el ánimo de la nación», la reina «trata de alinearse con ese ánimo», explicó a la AFP Nicholas Davies, autor de varios libros sobre la monarquí­a británica.

La reina tiene una forturna personal de 320 millones de libras (475 millones de dólares, 355 millones de euros), según la lista de ricos del dominical The Sunday Times, pero no es una despilfarradora.

«No es un personaje ostentoso y nunca lo ha sido», dijo Davies.

«No es alguien que se lo haya consentido todo a sus hijos, porque no cree en mimarlos. Espera que todos (los otros miembros de la casa real) sigan su ejemplo estas navidades».

«Hijos o nietos, todos tendrán que comportarse igual. Es poco probable que durante las fiestas veamos a Guillermo y Harry saliendo a discotecas, emborrachándose y paseándose con mujeres atractivas», pronosticó Davies.

Adaptarse a la crisis no le resultará difí­cil a la reina, que lleva años labrándose una reputación de vigilar el dinero.

Por ejemplo, insiste en que no queden luces prendidas en el palacio de Buckingham cuando los salones se han vaciado y en usar los restos de comida de los banquetes.

El gasto anual de la monarquí­a se redujo a más de la mitad en 16 años, pasando de los 87,3 millones de libras de 1991-1992 a los 40 millones de libras de 2007-2008.

A mediados de octubre, en su visita oficial a Eslovaquia y Eslovenia, demostró que es capaz de ahorrar en vestuario.

En el banquete oficial con que la agasajaron en Liubliana, la reina pidió a sus costureros que le hicieran un vestido con un tejido que le regalaron hace 20 años en una visita a Oriente Medio.

Para su paseo por el centro de la capital eslovena llevó el mismo traje rojo que habí­a usado en una ceremonia en abril. En Eslovaquia apareció con el mismo traje de lana rosa que habí­a llevado el domingo de pascua.

Normalmente, las reglas de etiqueta exigen que la reina no lleve dos veces el mismo vestido en actos públicos.

Su marido, el prí­ncipe Felipe, de 87 años, parece seguir pensando como un austero oficial de marina sin afición al relumbrón, y sigue usando pantalones comprados hace 30 años.

Aunque, ajustándose a su papel, la reina Isabel no suele expresar opiniones polí­ticas, en una reciente visita a la prestigiosa London School of Economics mostró cierta indignación. Tras describir la situación como «horrorosa», se preguntó «Â¿por qué nadie lo vio venir?».

La reina ha tenido oportunidad de constatar el alcance de la crisis, porque dos de sus proveedores favoritos, la casa de moda Hardy Amies y la fábrica de porcelana Royal Worcester and Spode se han declarado en quiebra.