Por su condición de recurrente el regreso a clases genera toda índole de acciones, que van desde el ambiente parlotero y bullicioso, hasta un cúmulo de vicisitudes. Año con año lo mismo, sin embargo, en incremento visible las consecuencias envolventes, causantes de sacar de sus casillas a la población en general.
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Los escolares que asisten a diversos niveles del sistema escolar, llevan en sus alforjas intereses opuestos. Unos rebosantes de felicidad y entusiasmo; otros en la línea rutinaria, nada que ver y también en gran medida de mala gana el resto. Alcanza resonancia el hecho de llevar materias pendientes de recuperación.
Respecto a los menores, forcivoluntariamente deben ser acompañados por mayores de la familia, ante los embates delincuenciales, sobre todo por pandilleros al acecho de apoderarse de lo que llevan. Fácil es entonces observar a la gente menuda medio dormida, gracias a los madrugones obligados a la orden del día.
Como quiera que sea, en términos colectivos el dicho regreso a clases da origen a otro ambiente citadino, plagado de carreras en torno a la problemática del transporte publico, Si de suyo en tiempo muerto deviene en dificultades y mucho riesgo, la cosa adquiere el membrete de mucho más complicado e insuficiente.
La nunca superada lata de sardinas cobra vigencia con ponderación. Salta a vista hasta de quienes tienen miopía esta auténtica rémora que sigue sin solución. Pese a los subsidios continuos, en balde de verdad, jamás son objeto de modernización las unidades destartaladas. Los usuarios terminan siendo masoquistas.
A pesar del tan publicitado caso de la gratuidad de parte del gobierno de Colom, visto, leído y escuchado dondequiera referente a la educación, el asunto es para concederle el beneficio de la duda. Puesto que sí prosiguen cobros por debajo de la manga, será preciso un control riguroso en dirección a evitarlos.
Hasta el momento, coincidente con los primeros pasos del ciclo escolar, aun abundan las especulaciones sobre el particular en los institutos oficiales. Qué harán con miras a subsanar ciertos gastos sin contar con los llamados fondos privativos, durante años manejados en beneficio de los mismos establecimientos.
Sin temor a mayores cuestionamientos alrededor del tema controversial surgirán demandas, planteamientos y solicitudes urgentes del poderoso caballero es don dinero. Asumimos obviamente que papá gobierno girara mensualmente cantidades promedio al sector oficial educativo. Y no con cascaritas de huevo por supuesto.
Librerías conforman un verdadero enjambre, o bien romerías de padres de familia, en búsqueda de los útiles y textos escolares, amén de restantes «insumos» de la materia. Tales verbigracia: uniformes, además de artículos deportivos. Es la mar y sus arenas en estos días impulsores de estrés sobre los jefes hogareños.
Atinente a las famosas listas convertidas en kilométricas, conviene decir sin reticencia que se les pasa la mano a directores. Por qué tanto pedimento, por lo regular quedan sin uso al final, Cuando si toman conciencia resulta otro lado de la medalla. Importa en punta el hecho que hace mucha falta menos exigencias y más rendimientos.
Ojalá funcione a tiempo la publicitada «Feria Escolar» que amenguará los bolsillos en relación con el alza fatídica. Mientras tanto se tiene conocimiento del calvario que pasan los padres de familia, que se ven obligados a hacer préstamos prendarios, a fin de adquirir esos renglones extras de plata en época crítica.