Regresan a casa refugiados desplazados por ofensiva antitalibán


Pakistán trasladaba hoy en autobuses a un número reducido de los cerca de dos millones de refugiados que huyeron de los combates entre el ejército y los talibanes en el norte del paí­s, pese a que las familias temen por su seguridad.


La ofensiva militar contra los talibanes islamistas en el noroeste del paí­s forzó a 1,9 millones de personas a desplazarse, la mayorí­a de las cuales buscaron refugio en casa de parientes y en escuelas, y el resto se instalaron en sofocantes campos de refugiados.

El último asalto fue lanzado en abril bajo la presión de Estados Unidos para expulsar a los islamistas, a los que Washington considera una amenaza en potencia, pero Islamabad informó la pasada semana que los militares habí­an «eliminado» extremistas dentro y en los alrededores del valle del Swat.

El gobierno comenzó a desplazar a familias de refugiados en autobuses y camiones, primer dí­a del largo y organizado regreso, pero los corresponsales de la AFP apenas vieron a 200 personas a bordo de los vehí­culos camino del montañoso valle del Swat.

En el campo de Jazolai, donde cerca de 4.000 familias buscaron refugio cerca de la ciudad de Nowshera, Shireenzada, de 50 años, aseguró que aún no está seguro de que la paz haya vuelto a su ciudad natal de Barikot, en Swat.

«Voy a volver a casa voluntariamente y nadie me forzó a abandonar este campo. La vida en mi querido hogar será mucho mejor que la vida en el campo», aseguró.

«Pero no estoy seguro y desconozco si la paz ha vuelto a la región», puntualizó en el camión en el que regresaba, junto a una decena de familiares, a su lugar de origen.

Pakistán lanzó una ofensiva en los distritos de Buner, Lower Dir y Swat, en el noroeste del paí­s, después de que los militantes islamistas avanzaran en abril hasta escasos 100 kilómetros de Islamabad.

Más de 1.700 talibanes murieron en la ofensiva, según el balance oficial, aunque es imposible confirmarlo de manera independiente y se sospecha que muchos de los talibanes se han escondido simplemente en las montañas, al igual que hicieron en operaciones pasadas.

El Gobierno asegura que está trabajando por restablecer el suministro eléctrico y de agua corriente en las principales ciudades de la región, aunque algunos expertos aseguran que se necesitará algo más para convencer a los refugiados a retornar.

«Empezarán a vivir una vida normal si el entorno es seguro y si sus necesidades vitales están satisfechas. Un entorno seguro significa ejército, policí­a y administración civil», explicó el analista independiente Imtiaz Gul.

Algunos desplazados bloquearon el acceso al campo cercano de Charsadda para reclamar al gobierno compensaciones económicas para poder reconstruir sus vidas en las zonas de origen, cuya economí­a decayó desde la implantación de la ley islámica en 2007.