El líder de la oposición zimbabuense, Morgan Tsvangirai, regresó hoy a su país tras seis semanas de ausencia, con miras a lanzar su campaña para la segunda vuelta de las presidenciales previstas para el 27 de junio frente al jefe del Estado saliente, Robert Mugabe.
El líder del principal partido de la oposición zimbabuense llegó a Harare, capital del país, informó.
«Es bueno estar de regreso», declaró a la prensa al salir del aeropuerto internacional de la capital zimbabuense.
La oposición había acusado el lunes pasado a los servicios de inteligencia militar de preparar un atentado contra Tsvangirai.
Tsvangirai -que derrotó a Mugabe en la primera vuelta del 29 de marzo- tenía previsto regresar a Zimbabue el pasado fin de semana para empezar su campaña electoral, pero suspendió a última hora su retorno después de que su partido denunciara haber descubierto el supuesto complot para asesinarle.
Según muchos analistas, el hecho de que el líder opositor siguiera ausente de su país le restaba fuerza de cara a la nueva cita electoral frente a Mugabe, que a sus 84 años intenta confirmarse por sexta vez en la Presidencia.
Tsvangirai declaró antes de partir de Johannesburgo que estaba «entusiasmado» de volver a Harare.
«Claro, estoy entusiasmado de volver a mi casa», declaró distendido y sonriente mientras se preparaba a subir a un avión con destino a Zimbabue desde el aeropuerto internacional de Johannesburgo.
«Â¿Por qué iba a volver si temía por mi seguridad?», respondió a los periodistas que le interrogaban sobre sus temores a un eventual complot del régimen para asesinarle.
El líder del Movimiento por el Cambio Democrático (MCD), principal partido de la oposición en Zimbabwe, se había marchado del país unos días después de las elecciones generales del 29 de marzo.
Tsvangirai, de 56 años, había reivindicado su victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales frente a Mugabe, el más veterano de los jefes de Estado africanos que dirige la ex Rodesia británica desde su independencia en 1980.
Durante su ausencia, hizo una gira por la región para intentar convencer a los dirigentes africanos de presionar a Mugabe para que abandonara el poder.
Los resultados de la primera vuelta, que se publicaron casi cinco semanas después de las elecciones, situaban oficialmente al jefe de MCD en cabeza, pero sin la mayoría absoluta necesaria para evitar la segunda vuelta, prevista para el 27 de junio.
Tsvangirai ha intentado obtener desde entonces las garantías para unas elecciones libres e igualitarias, reclamando la presencia de observadores internacionales. Durante la primera vuelta no hubo ningún observador occidental.
Zimbabwe sólo había invitado a 47 equipos de organizaciones regionales y de países como China, Rusia e Irán, con los que el régimen tiene buenas relaciones.
La larga ausencia del líder del MCD levantó dudas sobre sus capacidades para gobernar.
El MCD, que infligió una derrota histórica a la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (Zanu-PF) de Mugabe en las elecciones legislativas celebradas simultáneamente a las presidenciales, informó del asesinato de al menos 40 de sus militantes a manos de partidarios del jefe de Estado.
El representante de la ONU en Zimbabue declaró que la mayor parte de los ataques fueron perpetrados por militantes pro-Mugabe, pero que también había que sancionar a algunos miembros del MCD.
El secretario general de MCD, Tendai Biti, explicó que Tsvangirai figuraba el primero en una lista de dirigentes de la oposición que el ejército quería asesinar, pero el gobierno refutó esta hipótesis.