Reformas constitucionales


Por lo general el discurso del presidente Berger siempre alborota el hormiguero entre la ciudadaní­a, pero aún más en el cotarro polí­tico, que no se pierde ni una coma. No digamos ahora en ví­speras que inicie legalmente la convocatoria, misma que tuvo adelanto por parte de los presidenciables, de suyo engolosinados.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

Recién tocó el controversial y candente tema de las reformas constitucionales que lleva la intención de presentar al Congreso tal iniciativa. Bajo el argumento de ubicarse en los Acuerdos de Paz, que siguen pendientes de su plena realización, tras diez años de la firma.

Como de todo hay un poco al respecto quisquilloso, de inmediato puede decirse que el proyecto nace muerto. El Ejecutivo recurre al mecanismo de la Consulta Popular, mera obcecación, por cuanto deberí­a tomar en cuenta que una anterior recibió un rotundo rechazo a través del NO.

Hay un punto total de coincidencia, consistente en la inviabilidad del aludido proyecto, que de sobra es sabido, excepto del ponente por lo visto. Especialistas o simples observadores del acontecer ciudadano recalcan en pocas palabras su razonamiento de esta manera: es inconveniente.

Efectivamente, sin más que dos dedos de frente vemos cómo realizar la consulta popular de nuevo, esta vez endosada al proceso electoral propiamente dicho, resulta un legí­timo laberinto. Urge deslindar cada cosa en su lugar adecuado, el electorado tendrí­a sin duda confusiones a granel.

Además, añadir estas pretendidas reformas constitucionales simultáneamente con los comicios generales, complica bastante por el hecho que incluye, entre otras cosas trascendentales, derimir en definitiva la disputa por Belice, y la reducción del número de diputados a 80 nada más.

Creer que ambos puntos de primerí­simo orden van a pasar así­ sin nada de oposiciones, equivale a soñar despiertos, o continuar creyendo también en los cuernos de la luna. Fuertes intereses están de por medio y en consecuencia forman férreos tropiezos que lesionan epidermis extrasensibles que no dan su brazo a torcer.