Reformas a la Ley de Aduanas


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Complace saber que el Congreso por fin haya aprobado las reformas que requería la Ley de Aduanas para que los importadores y exportadores puedan simplificar sus trámites o gestiones en las dependencias encargadas de hacerlos, aunque por todos es conocido que el combate al contrabando no se libra en este campo, sino en la correcta y honesta aplicación de las normas que rigen aranceles y demás procedimientos a seguir, lo que todavía está por verse, a pesar de tanta alharaca que se viene haciendo por combatirlo eficazmente, puesto que nuestra democracia es tan incipiente que los encargados de cumplir sus deberes y obligaciones siguen todavía sin tener claramente establecidas metas u objetivos a lograr.

Francisco Cáceres Barrios


Por ejemplo, ¿no es oportuno que nuestro presidente se comprometa a aumentar un determinado porcentaje sobre los Q10,609 millones que percibió el fisco el año pasado?

Si seguimos dejando a la buena voluntad de nuestros políticos sus  promesas electorales o su ejecución gubernativa seguiremos obteniendo lo mismo: “mucha bulla pero pocas nueces”. Ayer pude comprobar que se siguen importando vehículos automotores con timón a la derecha cuando nuestra legislación lo prohíbe, porque su funcionamiento y operatividad resulta  tremendamente peligroso cuando todo nuestro sistema de tránsito de vehículos está diseñado para conducirlos con el timón al lado izquierdo. ¿Quién  responde sobre la descarada violación de la ley y cuándo será el día que alguna autoridad, fuera militar o civil, detenga a uno de estos vehículos para seguirle la huella de su internación al país y así deducir las respectivas responsabilidades?

En comentario anterior me referí a que en diversas carreteras del país es fácil encontrar a expendedores de gasolina en tambos plásticos, a la vista de todo el mundo (incluso de los agentes de la Policía Nacional Civil) aunque sus conductores de vehículos son los primeros en irlos a comprar, porque les resulta bastante más barato hacerlo en completa impunidad. Esto no es nada nuevo. Como ciudadano de la calle llevo meses y hasta años de comprobar lo mismo, como de estarlo denunciando a voz en cuello pero, ¿cuántos empleados públicos hechores y consentidores han sido procesados por tan flagrante delito y tantos más que ocurren a diario?

Lo anterior debieran de evitarlo a toda costa nuestros funcionarios,  ¿pues de qué sirve que la ciudadanía pueda verlos todos los días en los medios de comunicación bailando el son o regalando bolsas de comestibles, cuando la enorme cantidad de gente que integra cada familia guatemalteca las acaba en menos de lo que canta un gallo, en vez de implementar planes de largo plazo para elevar su capacidad productiva, como ir a comprobar anomalías, chanchullos y abusos que sus mismos partidarios siguen cometiendo a más y mejor? Sí, señor Presidente, lo mismo y más de lo que tanto le escuché criticar cuando era candidato a sus antecesores, ahora continúa ocurriendo impunemente en nuestro país.