Del 5 al 8 de febrero las actividades académicas y administrativas de la Usac fueron suspendidas cuando un grupo de estudiantes de varias escuelas y facultados tomaron el Campus Central. Dos fueron los alegatos de la protesta: la violación de la Autonomía Universitaria y el proceso de privatización de la Usac.
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Estos argumentos, esgrimidos por diversas agrupaciones estudiantiles, deben analizarse en un espacio mucho más serio y responsable, lejos del ambiente confrontativo que se originó a partir de la movilización de la semana pasada.
El motivo fue la resolución favorable de la Corte de Constitucionalidad a un recurso planteado por trece catedráticos contra el proceso de elección de dos vocalías de las juntas directivas de las unidades académicas.
La idea de la Autonomía Universitaria, alcanzada por la Usac gracias a la Revolución de Octubre de 1944 y reconocida en la actual Constitución Política de la República, tiene sus raíces en el movimiento estudiantil de 1918 en la Universidad Nacional de Córdova, Argentina, y cuyos planteamientos fueron: democracia, cogobierno docente-estudiantil, rendición de cuentas, libertad de cátedra y soberanía científica, tecnológica y humanística.
Casi cien años después la propuesta sigue vigente para el funcionamiento de la educación superior y se fortalece ante la corriente de transformar este derecho por una mercancía al alcance únicamente de las minorías. El sociólogo mexicano, Pablo González, asegura que la demanda por la Autonomía Universitaria «está vinculada con la lucha contra la privatización, la desnacionalización y la usurpación de las instituciones públicas y nacionales para convertirlas en empresas mercantiles».
Otras agrupaciones estudiantiles aglutinadas en el movimiento «Masa», con la percepción de González y que decidieron quedarse al margen de la suspensión de las actividades académicas y administrativas de la Usac, manifestaron la necesidad de retomar y priorizar la discusión de la Reforma Universitaria como el camino más viable para proteger la autonomía y frenar el proceso de privatización.
Las acciones de los catedráticos de la Facultad de Agronomía y la respuesta de un grupo de estudiantes revelan la necesidad de una reforma profunda de la estructura administrativa y académica de la Usac, caracterizada por la extrema burocracia, la corrupción y la poca identificación con las necesidades principales de la población guatemalteca.
El movimiento estudiantil tiene la oportunidad de tomar las riendas de esta discusión e impulsar una propuesta integral de Reforma Universitaria basada en el derecho público de la educación superior, el fortalecimiento de la investigación, un programa eficiente de extensión, y la construcción de un verdadero Estado democrático y representativo.