A nivel mundial, los Estados se han visto obligados a reformar diferentes impuestos. España, Grecia, Portugal, Italia, Alemania y Francia no han tenido alternativa, sus ciudadanos especialmente los de mayor riqueza se han visto obligados.
jfrlguate@yahoo.com
En su reciente discurso anual ante el Senado y el Congreso esta semana, el presidente norteamericano Barack Obama, en una profunda y categórica intervención, planteó que era necesario que los empresarios más ricos pagaran por lo menos el 30% del Impuesto Sobre la Renta y que al contrario, la clase media pagara mucho menos impuestos y así sería liberada en parte de las presiones económicas y tuviesen suficientes recursos para beneficiar a su familia y a ellos.
El Salvador, Honduras y pronto Costa Rica han gravado la distribución o acreditación a cuenta del pago de dividendos en un 10%, impuesto que en Estados Unidos es de un 40%. En Guatemala, como lo he manifestado y se puede constatar en diferentes opiniones publicadas, he señalado que la carga tributaria tiene que elevarse, pero ante todo esos aumentos no deben ser en impuestos indirectos como el IVA o el Impuesto de Circulación, combustibles etc., por cuanto estos impuestos proporcionalmente los pagan más los pobres, la totalidad de la clase media y los pequeños empresarios; sin embargo, nos encontramos nuevamente que las propuestas que está haciendo el recién estrenado gobierno no son de impuestos directos en su mayoría sino que nuevamente se plantean modificaciones que harían más ricos a los ricos y serían pagadas por la clase media, principalmente el pequeño empresario y los asalariados que ganen más de cinco mil quetzales al mes.
El Impuesto Sobre la Renta ha sido modificado varias veces, suben y bajan la tasa; sin embargo, bajarla del 32% máximo al 25% es un beneficio solo para la supercúpula económica y para la mitad de los integrantes de CACIF. Por el contrario, el elevar del 5 al 7 el mínimo de tasa de pago de Impuesto Sobre la Renta es subirle en un 40% a todos los profesionales y al 80% de la clase media del país que son asalariados y/o pequeños empresarios; por consiguiente, no solo es injusto sino que se está afectando a la mayoría de los ciudadanos que votaron a favor del Partido Patriota y del actual binomio presidencial. Suprimir que se pueda deducir del Impuesto Sobre la Renta la planilla de compras y consumos del IVA es un impacto directo en contra de los profesionales y asalariados que son quienes gozan de estos gastos deducibles o devolución de impuesto. Los empresarios continuarán sin ninguna limitación deduciendo todas sus facturas; por tanto, vuelve a ser injusto y sumamente negativa esta modificación.
A adicionalmente se volverá a la época en que en los comercios, en los restaurantes, en las gasolineras los consumidores dejarán de requerir sus facturas y por supuesto los dueños y personas que atienden estos negocios felices volverán a omitir el entregar el comprobante y por consiguiente a evadir las ventas reales, con ello pagar menos Impuesto Sobre la Renta e indirectamente a apropiarse del IVA que pagaron en los consumos, caso similar al que sucede permanentemente en los mercados cantonales donde se compra por mayor, sin factura y se vende por menor, sin ningún comprobante.
Duplicar el Impuesto de Circulación en un 90% es afectar nuevamente a la clase media y a los profesionales. Porque no mejor se gravan al triple los yates, los helicópteros y todos los aviones privados cuyo valor es cien veces más alto que los del automóvil promedio, impuesto indirecto que pagarían solo el 5% de los habitantes del país que son los que se pueden dar el lujo de tener un helicóptero, un avión privado o un lujoso yate.
Continuará.