Reforma educativa


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Es importante que el país se vuelque en un proceso de reforma educativa. Tan justificada expectativa no puede quedar sin respuesta. Doce años después estas demandas están vigentes.
Consejo Nacional de Educación

Edith González


Hace ya doce años, más de una década, el gobierno del entonces presidente Alfonso Portillo intentó implementar una reforma a la educación que conllevaba la profesionalización del magisterio a través de la asistencia de los docentes a clases en donde se pudieran poner al tanto de los nuevos métodos de enseñanza-aprendizaje. La respuesta fue una total negativa del magisterio y un enfrentamiento directo entre su dirigente, Joviel Acevedo y el ministro de Educación Mario Torres.

Del primero ya no se oye y del segundo se conoce que ahora está en contra de llevar a cabo una reforma educativa. Por muchos años se ha dicho que los estudiantes no llegan correctamente preparados a la universidad, ahora se les da la oportunidad de acceder a ella para prepararse mejor como docentes y a la vez trasladar ese conocimiento a las nuevas generaciones para que egresen mejor que las nuestras. Sin embargo, se aduce que la reforma sólo fortalecerá capacidades técnicas y no la formación de ciudadanía con principios y valores. Que los padres tendrán que pagar más por la preparación de sus hijos y que eso no les conviene, pues lo que requieren es que devenguen un salario lo antes posible. A mí esos dos argumentos me parecen contradictorios. A más que siempre se ha dicho que el magisterio es una carrera de vocación no de decisión económica, pues pensando de esta manera, ninguna reforma educativa tendrá valor para la creación de mejores personas.

Y si continuamos haciendo las cosas como hasta ahora, pues obtendremos los mismos resultados: docentes mediocres que reproducen alumnos
mediocres, para luego continuar quejándonos del mal sistema educativo. Llamó mi atención esta semana escuchar por una radio la férrea
oposición de un grupo de estudiantes universitarios a la reforma educativa del Ministerio de Educación, “por ser impuesta, no consensuada” pero igualmente formar frente de lucha por las reformas que el rector de la Universidad busca implementar, ya que dicen no estar dispuestos a consensuar, ya que son sólo los estudiantes quienes deben proponer esta reforma. Y es allí, en donde realmente confirmo que los estudiantes no están preparados para saber siquiera qué es lo que le conviene al país, aparte de hacer su voluntad, o dejarse manipular. Una reforma a todo el sistema es necesaria, pero al sistema educativo es imprescindible, para poder lograr personas pensantes con actitudes positivas, proactivas y que busquen el bien común junto con el propio.