Reforma del Estado: un tema pendiente de Berger,


El tema de la reforma del Estado ha sido uno de los temas más delicados de la transición del gobierno de Berger-Stein al de Colom-Espada.

Reformar el Estado no es tarea fácil, pero para algunos analistas, esto constituye la llave que abre la puerta de la salida triunfal de los gobiernos; sin embargo, desde el inicio de la época democrática en 1986, ningún gobierno se ha ocupado de esta tarea, únicamente se han realizado ofrecimientos durante la campaña que poco tiempo después han sido guardados en el cajón de los recuerdos.

Karen Cardona
lahora@lahora.com.gt

De acuerdo con el plan de transición presentado por el Gobierno, el Estado de Guatemala debe reformarse, pues aún está basado en coyunturas de hace tres décadas. «La transformación del Estado contrainsurgente en un Estado democrático implica costos crecientes. El fortalecimiento de la presencia de las entidades civiles del Estado en el interior del paí­s ha demandado incrementos significativos en el número de funcionarios y en la infraestructura de funcionamiento de las entidades del Ejecutivo», refiere el documento.

Sin embargo, para algunos analistas el tema de la reforma del Estado fue casi inexistente en la actual administración. «Berger no hizo reforma del Estado. Se comprometió a realizar un referendo a la mitad de su gestión y a reducir el número de diputados en el Congreso, pero no cumplió», consignó el analista independiente Francisco Beltranena, al evaluar la gestión del presidente saliente.

El actual gobierno ha presentado un plan de transición en el tema de reforma del Estado, basado en los siguientes ejes: fortalecer la institucionalización; modernizar la burocracia a través de una nueva Ley de Servicio Civil, implementar más polí­ticas públicas; descentralización; participación ciudadana, y fortalecer la transparencia y combatir la corrupción.

Pero, básicamente, para Beltranena, «hablar de la Reforma del Estado es hablar del cambio en la misión del Estado, y el presidente electo no hará ningún cambio, sobre todo a la Constitución y menos propuesta por él.»

Manfredo Marroquí­n, de Acción Ciudadana, asegura que los temas sobresalientes en la Reforma del Estado son Salud, Educación, Transparencia, Lucha contra la Corrupción, Servicio Civil y todo lo relativo a la modernización; sin embargo, todos ellos han sido relegados pues es evidente que los recursos del Estado no llegan a los beneficiarios.

«Este tema está pendiente desde los años noventa», asegura el representante de Acción Ciudadana.

Finalmente Manfredo Marroquí­n recomendó al nuevo gobierno que la modernización del Estado «no pasa por la creación o eliminación de ministerios o secretarí­as», se debe fortalecer la burocracia con mejor capacitación y remuneración.

En la misma tónica, Francisco Beltranena señaló que el Ministerio de la Presidencia que propone Colom, se convertirí­a en un Súper Ministerio que no es viable porque requerirí­a al menos 90 reformas en leyes que llevarí­an tres o cuatro años.

Beltranena resume, además, en pocas palabras el pasado y el futuro guatemalteco con lo relacionado en los cambios sustanciales en la forma de gobernar, pero cuando visualiza la reforma, coincide con Manfredo Marroquí­n, quien no titubea al señalar de fracasados a todos los gobiernos desde el inicio de la época democrática hasta la fecha, por no lograr transformar la burocracia guatemalteca.

Servicio civil

Uno de los temas más candentes dentro de la reforma del Estado, se refiere a las modificaciones que se podrí­an llegar a realizar con la reforma a la Ley del Servicio Civil, de la cual los sindicatos estatales han manifestado su rechazo, pues algunos de sus derechos fundamentales se verí­an sensiblemente resquebrajados.

Según el plan de transición en el tema de la Ley de Servicio Civil para el gobierno actual, «aún sin una nueva, la Oficina Nacional del Servicio Civil ha desarrollado una inmensa labor, pues está inmersa en un proceso de modernización institucional para dar seguimiento ágil a las gestiones y trámite inherentes a la administración de los recursos humanos del Estado, haciendo uso de una plataforma informática», refiere el documento.

Alberto Ramí­rez, presidente de la Federación Nacional de Servidores Públicos adscritos a la Central General de Trabajadores de Guatemala (CGTG), recuerda que el presidente í“scar Berger manejó el tema de las modificaciones al servicio civil como un empresario y no como un mandatario.

Según Ramí­rez, «el Estado debe subsidiar los servicios, y no privatizarlos con Organizaciones No Gubernamentales ni Patronatos», en alusión de la situación en hospitales y sistema educativo.

Ramí­rez advierte que a través de la Ley de Servicio Civil, han querido imponer y condenar las conquistas de la clase trabajadora dentro del Estado, porque las verdaderas intenciones del gobierno electo al pretender reformar este decreto y extirpar algunas secretarí­as, son, según el sindicalista, «crear un Estado chiquito, un Estado débil».

Sin embargo el representante de CGTG dice reconocer que el nuevo gobierno no tiene perspectiva de mejoramiento, pues manejará la misma lí­nea de la administración que está por finalizar, pero en menor escala.

«Ellos (los gobernantes) han dicho que van a proteger a los trabajadores y no es cierto. Deben permitir la sindicalización. Toda la vida han utilizado al Estado como su botí­n polí­tico a través del contrato 029», sentencia Ramí­rez, al mismo tiempo que señalaba a la administración Berger de hacer abuso de las contrataciones temporales con grandes remuneraciones.

En la lí­nea que el gobierno actual desea dejar de guí­a para la transición con la UNE, refiere que es necesaria una mejora en la administración de los recursos humanos que prestan sus servicios en el sector público, ya que este es uno de los compromisos en los Acuerdos de Paz, especí­ficamente en el Acuerdo sobre Fortalecimiento del Poder Civil y Función del Ejército en una Sociedad Democrática.

Para ello, las acciones prioritarias para el próximo gobierno, debe ser modernizar la administración pública, con mecanismo de selección de personal; establecer la carrera de servicio civil; promover una efectiva aplicación de la legislación de probidad y responsabilidades; fortalecer la Contralorí­a de Cuentas, y promover la sanción penal de actos de corrupción.

Fortalecimiento democrático

De acuerdo con el plan de gobierno de la UNE, las polí­ticas que se implementarán para el fortalecimiento del Estado serán:

1. Construir un modelo de Estado Democrático en lo polí­tico, económico, social y cultural.

2. Fortalecer el papel del Estado como ente regulador del quehacer polí­tico, económico, social, cultural y ambiental.

3. Impulsar una real cultura polí­tica que promueva la construcción de ciudadaní­a, de manera justa y equitativa.

4. Promover la democracia representativa y fortalecer la democracia participativa.

5. Coadyuvar a la modernización del sistema nacional de partidos polí­ticos impulsando verdaderas prácticas y valores democráticos.

6. Promover la real autonomí­a municipal.

7. Construir la autonomí­a regional.

8. Descentralizar, desconcertar y democratizar el proceso gubernamental del Estado.

9. Promover los derechos y el desarrollo de los pueblos indí­genas en un contexto intercultural.

10. Impulsar los Acuerdos de Paz como sustentación democrática de la Agenda Nacional.