Reflexiones sobre la historia de Guatemala (II Parte)


Estados Unidos ha logrado un expansionismo territorial y financiero. En Guatemala intentó establecer una colonia esclavista de hombres de color en la época del presidente Rafael Carrera, oponiéndose el gobierno conservador a tal proyecto.

í“scar Enrique Alvarado S.

El gobierno de Arbenz fue nacionalista, no llegó a su final debido a que existí­a, un fuerte y poderoso sector de empresarios, polí­ticos y militares, dispuestos a frenar cualquier intento reivindicativo, más una clase media acomodada dispuesta a defender sus bienes, agregando un considerable número de personas de capas populares dispuestos a defender cualquier causa a cambio de dinero. La organización cada vez es menor y la economí­a de consumo distrae a los hombres desviándolos de los problemas más apremiantes.

Tenemos que reconocer que el gobierno de Arbenz permitió el funcionamiento de partidos polí­ticos de todas orientaciones ideológicas, intentó dar dignidad al campesino por medio de una reforma agraria, la que en el fondo era capitalista. Arbenz cometió el error en confiar en sus amigos militares.

Leer y volver a leer lo sucedido en los dí­as de la caí­da de Arbenz es una experiencia positiva. Hubo guatemaltecos civiles que se presentaron en Gualán pidiendo armas para luchar, lo mismo sucedió en Chiquimula, Puerto Barrios y la ciudad de Guatemala, no se les proporcionó armamento alguno.

Arbenz encontró oposición por todas partes, la CIA y la UFCO pusieron elementos bélicos y dinero para derrocar al gobierno. La represión que siguió a la caí­da de Arbenz causa conmoción por las torturas y fosas comunes en donde eran depositados los cuerpos de quienes recién habí­an recibido tierras.

El primer presidente de la revolución, Dr. Juan José Arévalo fue un gran escritor de libros, lector incansable. El segundo presidente de la revolución fue quizá, el hombre más sincero de Guatemala. Intentó industrializar al paí­s, puso en práctica una reforma agraria de tipo capitalista. Lo que sucedió fue que el pueblo de Guatemala no comprendió su mensaje.

Me llena de consternación que hasta algunos sectores de la Universidad de San Carlos lo combatieron con manifestaciones. Para reivindicarse de tan grave señalamiento lo menos que se espera de la Usac es ayudar a la organización del pueblo, que quienes han sido decanos y rectores no den el triste espectáculo de robar millones de quetzales en el Organismo Legislativo, y de querer ser en contra de viento y marea el Presidente del Organismo Judicial para gozar de todos los privilegios y salarios, olvidando sus juramentos de servir al pueblo y no servirse de él.