Redescubre al dúo triunfal


Robinho anhela en los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n ofrecer a su paí­s el primer oro olí­mpico en su historia.

Diego y Robinho, la apuesta ofensiva del Santos entre 2002 y 2004, rememoraron ayer en Dublí­n, en el triunfo de Brasil en amistoso contra Irlanda (1-0), su complicidad de antaño, y el seleccionador Dunga parece confiar en este dúo para buscar el oro olí­mpico.


Diego, nacido el 28 de febrero de 1985, podrá ser incluido por Dunga entre los jugadores menores de 23 años para los Juegos de Pekí­n (8-24 de agosto), mientras que Robinho serí­a, según la prensa brasileña, uno de los tres elegidos por Dunga que superan esa edad, junto a Kaká (AC Milán) y Juan (AS Roma).

«Os Meninos da Vila», como eran conocidos en el Santos que ganó el tí­tulo brasileño en 2002 y 2004, fueron los protagonistas del partido contra Irlanda.

No sólo mostraron el gran entendimiento que tení­an en el Santos antes de marcharse a Europa (Diego al FC Oporto primero y después al Werder Bremen y Robinho al Real Madrid), sino que suya fue la jugada del gol.

Diego inició el contragolpe cediendo a la izquierda para Robinho, que lanzó un disparo colocado, entre las piernas de un defensor, para que el balón entrara pegado a uno de los postes en el minuto 66.

Dunga habí­a planeado el amistoso en Irlanda para preparar los Juegos Olí­mpicos, pero su proyecto se le fue torciendo con la baja de cuatro hombres por lesión (Maicon, Lucio, Kaká y Pato). Lo más positivo que sacó del partido fue redescubrir el entendimiento que tení­an Diego y Robinho.

Lo ajustado del resultado impidió a Dunga hacer debutar a la mayorí­a de los ocho jugadores nuevos y sólo fueron bautizados internacionalmente los laterales Leo Moura y Richarlyson.

«Tengo que seguir haciendo méritos para ir a los Juegos Olí­mpicos, pero me harí­a ilusión ofrecer a Brasil el primer oro olí­mpico de su historia», afirmó Robinho.

Diego, por su parte, también tiene ilusión por estar. «Voy a intentar seguir haciéndolo bien con el Werder para que el profesor Dunga me siga llamando. Siempre es un placer jugar con Robinho, con el que me entiendo muy bien», afirmó el jugador más joven en ganar el campeonato brasileño, con 17 años.

Dunga sabe que el juego por los laterales que le ofrecen Diego y Robinho será una baza importante en Pekí­n-2008.

«El equipo movió la bola por los laterales, que era la forma de marcar un gol a Irlanda y lo conseguimos. Tuvimos más la posesión del balón y en una acción que sólo un jugador brasileño es capaz de hacer, decidió Robinho», afirmó el técnico.

Diego y Robinho pusieron la primera piedra en el proyecto que se ha fijado Brasil este año: ganar el oro olí­mpico, el único tí­tulo que falta en su palmarés.