Tres buques de guerra rusos anclarán esta semana en Cuba por primera vez desde el derrumbe de la Unión Soviética, en el marco de un desafiante periplo latinoamericano que los llevó anteriormente a zonas que fueron de influencia estadounidense durante la Guerra Fría.
«Será la primera visita de navíos de guerra rusos a Cuba desde la época de la Unión Soviética», indicó en un comunicado el portavoz de la Armada, el capitán de navío Igor Digalo.
Los tres barcos que anclarán en el puerto de La Habana del 19 al 23 de diciembre son el destructor «Amirante Chabanenko» y los buques de reabastecimiento «Ivan Bubnov» y «SB-406», que hoy concluyen una visita a Nicaragua. Antes estuvieron en Panamá y efectuaron maniobras navales conjuntas con Venezuela en el Caribe.
Digalo precisó que el comandante de la flota rusa se reunirá con su homólogo de la flota cubana y con el alcalde de La Habana.
Los marinos rusos depositarán una ofrenda floral ante el monumento del héroe de la independencia cubana José Martí (1853-1895) y ante el monumento a los soldados soviéticos que durante la Guerra Fría sirvieron en Cuba, un país que sigue gobernado por el Partido Comunista y sometido a un embargo de Estados Unidos.
La visita de los tres buques rusos a Cuba está destinada a «reforzar y desarrollar los vínculos entre las flotas de los dos países», precisó el comunicado antes de indicar que «la población cubana será invitada a subir a bordo de los navíos rusos».
A fines de noviembre, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, hizo hincapié en la reactivación de la colaboración económica y militar entre Rusia y Cuba, su antiguo aliado frente a Estados Unidos antes del derrumbe del bloque comunista.
Las estrechas relaciones económicas y militares entre los dos países se deterioraron tras el desmembramiento de la URSS en 1991; la pérdida de su mejor aliado sumió a la isla caribeña en una grave crisis económica.
En 2000, el entonces presidente cubano Fidel Castro denunció la decisión unilateral de su homólogo ruso Vladimir Putin de cerrar una base de escuchas en un suburbio de La Habana.
En los últimos años se observaron señales de una distensión en las relaciones bilaterales. Rusia decidió dejar de lado las negociaciones sobre la delicada cuestión de la deuda cubana contraída en la época de la URSS, de más de 20.000 millones de dólares, según Moscú.
Las autoridades rusas también aceptaron reestructurar una deuda de 162 millones de dólares contraída por Cuba después de 1991.
Las maniobras inéditas de cuatro navíos rusos con la Armada de Venezuela a principios de diciembre marcaron el gran retorno de militar de Rusia al Caribe desde el fin de la Guerra Fría.
Tres de esos buques realizaron del sábado al lunes una misión humanitaria en Nicaragua, invitados por el presidente de izquierda Daniel Ortega. Esta visita fue denunciada como una «violación de la soberanía nacional» por la oposición.
Previamente, el «Almirante Chabanenko», un barco de 169 metros de eslora y 8.200 toneladas de desplazamiento, había sido el primer buque ruso en cruzar el Canal de Panamá desde la Segunda Guerra Mundial, recalando en una ex base naval estadounidense de la Zona del Canal, cuya soberanía recuperó Panamá en 1999.
Tres buques de guerra rusos llegaron al Caribe de Nicaragua en el marco de una operación humanitaria de cuatro días que no fue autorizada por el Congreso, y que la oposición considera una violación a la soberanía nacional.
Las naves, encabezadas por el crucero nuclear lanza misiles Almirante Chavaneko, atracaron el viernes frente a las costas de El Bluff, principal puerto de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), 400 km al este Managua, confirmó a la prensa el embajador ruso en Nicaragua, Igor Kondrashev.
«No queremos violar las leyes de Nicaragua y sólo venimos en una misión amistosa y humanitaria», explicó el diplomático a periodistas de la zona.
El «Almirante Chabanenko» integraba la flota de guerra rusa que participó en las maniobras conjuntas con la marina venezolana que acabaron a fines de noviembre y luego visitó una antigua base naval estadounidense en Panamá.
El presidente Daniel Ortega, que tenía previsto dar la bienvenida a la tripulación rusa en la principal ciudad del Atlántico sur, Bluefields, canceló a última hora su asistencia por problemas para movilizarse vía aérea por mal tiempo, informó la oficialista Radio Ya.
El acto oficial de bienvenida fue presidido por jefe del estado mayor del Ejército, general mayor, Julio César Aviles y autoridades del gobierno local.
Los militares rusos fueron recibidos el viernes por su embajador en Managua y autoridades de la naval del ejército nicaragí¼ense.
Las embarcaciones, al mando del vicealmirante Vladimir Korolev y con 650 efectivos de la Marina de Guerra de la Federación Rusa, fondearon a unas 13 millas frente al puerto de El Bluff, donde permanecerán hasta el lunes.
La llegada de los buques, que traen computadoras, generadores eléctricos, medicinas y otras donaciones, forma parte del acercamiento existente entre Rusia y el gobierno izquierdista de Ortega, quien retornó al poder hace dos años tras dirigir en los 80 una revolución de corte socialista.
Rusia se propone ahora respaldar al segundo gobierno sandinista con proyectos de desarrollo en el campo de la energía, la minería, la agricultura, la pesca y el transporte. Estos proyectos serán analizado durante la primer visita oficial que Ortega realizará a Rusia, el 18 y 19 de diciembre próximo.
Moscú también ha expresado interés en cooperar con Nicaragua en la construcción del ansiado Canal Interoceánico y la reparación de la flota militar nicaragí¼ense.
Los buques entraron a territorio nicaragí¼ense a pesar de la advertencia hecha por diputados opositores de que su ingreso sería ilegal.
Si entran a Nicaragua sin autorización «la Federación Rusa será culpable de violar la soberanía nacional y la constitución de Nicaragua», dijo el portavoz del opositor Partido Liberal Constitucionalista (PLC derecha) Leonel Teller.
El diplomático ruso rechazó los señalamientos, alegando que los buques han «llegado en visita amistosa y humanitaria» con autorización del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.
La constitución nicaragí¼ense establece que el ingreso de tropas extranjeras al país debe ser autorizado por el presidente mediante un decreto que debe ser ratificado por el Congreso, el cual, se encuentra paralizado desde hace más de un mes por conflictos políticos internos.
Ortega informó el jueves que el 9 de diciembre mandó a publicar el decreto autorizando el ingreso de los buques rusos en el diario oficial La Gaceta, pero que el Congreso no estaba cumpliendo con su función de sesionar para aprobar la orden y demás leyes pendientes.
El presidente de la Comisión de Justicia del parlamento, José Pallais dijo a la AFP que el presidente Ortega actuó «de manera irresponsable» al margen de la ley y que los diputados de la oposición se reservaban el derecho de interpelarlo en cuanto se reanuden las sesiones.
Su obligación era «mandar a tiempo el decreto a la Asamblea Nacional (congreso) para su ratificación, o retrasar la visita hasta que fuese autorizada», afirmó el legislador.
El buque de guerra ruso de 169 metros de eslora y 8.200 toneladas de desplazamiento, arribo a Nicaragua tras realizar a inicios de este mes maniobras militares conjuntas con Venezuela frente a sus costas y cruzar el Canal de Panamá.