Recuerdos de infancia: Byron Pérez y la Panel Blanca


Tengo en la memoria de mis años de infancia, dos figuras que me acompañarán toda la vida: el mí­tico número 11 en la camisola de Byron Romeo Pérez y los telediarios de la época informando las atrocidades perpetradas por individuos a bordo de la «Panel Blanca». Recuerdo también los barrancos de la colonia Bethania, Alejandrita Corzo, los juegos de béisbol con pelotas hechas de periódico mojado y calcetí­n, las caminatas por la Avenida Elena y las visitas a Esquipulas. Por 1988 no habí­a chamusca infantil en la que no peleáramos por llamarnos Byron Pérez. Las eliminatorias olí­mpicas nos mostraron al centro delantero anotando goles que fueron alegrí­a popular.

Pablo Siguenza Ramí­rez

Entre regocijos futboleros, el «hoyito mí­o» de los cincos y trompos en calles sin asfalto, mi abuela sintonizaba sin falta Canal 7 y junto a mi hermano éramos mudos espectadores del noticiero vespertino. Recurrente era la mención de la panel, algún desaparecido o un cuerpo sin vida encontrado en un barranco. Sin comprender el contexto, me causaba miedo e ingenuamente oraba por los estudiantes y trabajadores desaparecidos. Nada sabí­a entonces del proceso de refugio de miles de guatemaltecos y guatemaltecas, empujados a territorio mexicano por el clima de violencia en los territorios rurales. Esa realidad y el mismo hecho del conflicto armado interno, no existieron en la vida de jóvenes y niños urbanos de esos años, más allá de las noticias inconexas de muertes cotidianas. Mientras que para miles de niños y niñas de la población desarraigada, significó dí­as de horror que aún recuerdan con espanto en noches de sueños amargos.

Las luchas sociales forjaron la posibilidad de poder usar la palabra escrita y hablada para construir la historia de esos años oscuros, desde la vivencia de los que la sufrieron directamente y de los que, sin saber, fuimos formados para legitimar las desigualdades sociales por obra u omisión. Es importante que la juventud y la niñez nos reconozcamos en esa historia para no repetirla, lo que significa deshacernos de la herencia conservadora de la sociedad militarizada y mediatizada para transformar los cimientos de la sociedad que originó la guerra.

Instrumento fundamental para conocer las causas del enfrentamiento armado es el conjunto de Acuerdos de Paz. Los textos de los Acuerdos dan un panorama general de lo que sucedí­a en el momento de su negociación: se habla de la situación de irrespeto a los derechos humanos, las desigualdades socioeconómicas, los estragos causados a poblaciones enteras, la discriminación y racismo contra la población indí­gena. Los textos de los Acuerdos junto con los informes de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico y el REMHI son referentes históricos que hay que mantener en la escena pública, a pesar de los intentos de los victimarios por invalidarlos y hacerlos olvidar, sobre todo porque la realidad del paí­s es más cruda y alarmante 11 años después del acto formal de la «Firma de la Paz».