Conocí a George Murphy, un veterano de la II Guerra Mundial allá por el año 1952, antes de terminar la escuela secundaria. Durante las vacaciones de Diciembre pasaba algunas horas del día en una pequeña fábrica de acumuladores que tenía Augusto «El Pelón Aguilar» en la 3ª. avenida y 19 calle de la zona 1 y ahí fue donde conocí a George quien se había asociado con «el pelón» para traer carros de Texas cuando era un negocio muy rentable, en dos días se atravesaba México y subiendo los vehículos al tren en Tonalá, en el istmo de Tehuantepec se llegaba a Tapachula, ya en la frontera con Guatemala.
George Murphy y el Pelón Aguilar eran veteranos de la II Guerra Mundial. Augusto, ya lo conté en uno de mis artículos anteriores había sido artillero de un B-25 durante la II Guerra Mundial con un historial de casi 20 vuelos sobre Alemania -el límite eran 25 para ser relevado del servicio- cuando fue derribado por el fuego antiaéreo y aviones de caza alemanes sobre la ciudad francesa de Reims en 1942. Ese día estando herido fue capturado y trasladado a Stalag 7, un campo de prisioneros cerca del Báltico y en 1945 fue liberado por el Ejército Ruso y como quien se toma unas vacaciones haciendo «auto stop» se fue sobre un tanque soviético a recorrer media Alemania. En 1989 el Gobierno americano a través de su Embajada lo honró por sus méritos de Guerra en un acto muy emotivo. Siempre hay muchísimas cosas que contar de Augusto Aguilar que cabrían en muchos libros, un personaje inolvidable, un hombre de bien en el que destacaban su generosidad y su amor al trabajo, además de otros rasgos que lo hacían ser un personaje pintoresco. Hoy no me ocuparé del Pelón Aguilar, la mención que hice es en relación a George Murphy, su amigo y socio, un veterano oriundo de Texas que había dejado una pierna, un brazo y un ojo en la batalla por Bastogne en Bélgica durante la Navidad de 1944 y que para caminar utilizaba cualquier cantidad de hierro en sus aparatos ortopédicos y aún así tenía licencia para conducir de Texas a Guatemala y se ganaba la vida honradamente.
Como todos los hombres que han estado en la Guerra no era fácil que hablara de sus experiencias, pero yo me las ingenié para que en esa Navidad de 1953 celebrando los diez años del cerco de Bastogne soltara un poco la lengua. Ese día 24 llegó a la tertulia otro veterano, se trataba de Pepe Aguilar, hermano mayor de Augusto, quien no hacía mucho había venido de Washington en donde sirvió como Agregado de la Embajada de Guatemala en aquel país. Cuando su hermano fue derribado en Francia, Pepe quien también estaba en el Ejército en donde ambos se habían enrolado voluntarios, pidió su transferencia a una Unidad de Paracaidistas deseando entrar en acción, sin embargo lo último no se le concedió hasta que después del día D le tocó con la 102 División aéreo transportada ese mes de diciembre de 1944 saltar en Werbomont durante la Batalla de las Ardenas y estar en el cerco de Bastogne. Esa Navidad, Pepe y George Murphy, sin conocerse estuvieron muy cerca el uno del otro en aquel inmenso mundo de nieve en Bélgica cuando se inició la ofensiva de Hitler para tratar de regresar a los aliados a las playas de Normandia y revertir el curso de la guerra. En el cerco de Bastogne 18 mil norteamericanos fueron sorprendidos y resistieron ante 45 mil soldados alemanes de élite en forma desproporcionada, inicialmente fueron 31 divisiones alemanas contra 3 divisiones del Ejército de los Estados Unidos que estaban cercadas en Bastogne con la orden de resistir mientras llegaban refuerzos. Contaba George que sin tener ropa de invierno, casi sin comida y con escasa munición aguantaron dentro de aquellos bosques nevados propios de un cuento de Navidad el intenso fuego de artillería de los tanques Tigres de las divisiones Panzer y las incursiones de los comandos alemanes disfrazados de soldados americanos que penetraron detrás de sus líneas.
La batalla de Bastogne se había iniciado el 16 de diciembre cuando fueron sorprendidos y los peores días fueron el 24 y el 25 en donde por supuesto no hubo Navidad para los que combatían metidos en hoyos cavados con cuchillos. El día 22 recordaba George emocionado que cesó momentáneamente el bombardeo y el general Anthony, Mc Auliffe, su comandante recibió a los enviados del general Von Luttwitz invitándolos a que se rindieran y así podrían pasar una Feliz Navidad. í‰l estaba a sus órdenes y vio cuando respondió escribiendo una sola palabra detrás del mensaje… Nutz que significaba: váyanse a la mierda. La respuesta de Mc Auliffe corrió de boca en boca entre sus hombres y levantó la moral de toda la gente, hoy consta en los libros de historia.
El bombardeo y los ataques se intensificaron esa noche del 24 de Diciembre y metido en un hoyo estaba George cuando una granada de un cañón 88 alemán estalló a su lado? para él se terminó la guerra y así celebró su noche de Navidad, como recuerdo cada año el 24 recordaba su nuevo nacimiento con el nacimiento del niño Jesús.
La lucha en Bastogne se prolongó hasta el 28 de enero cuando se rompió el cerco y los ejércitos aliados con Patton pudieron seguir avanzando hasta el Rhin. George Murphy ya no pudo ver el final de la batalla ni menos llegar a Berlín fue regresado a los Estados Unidos en donde se le sometió durante un año a cirugías que le hicieron posible vivir y seguir siendo útil. El caso de Pepe Aguilar fue diferente, él si llegó con las fuerzas de Patton a Berlín y después regresó a la patria sin ninguna herida, pero como cosas del destino fue muerto en una escaramuza callejera cuando fue atacado el Ejército de Liberación acantonado en el Hospital Roosevelt el 2 de Agosto de 1954, ese día casi nadie sabía que aquel hombre que cayó mortalmente herido había sobrevivido a uno de los escenarios más terribles de la II Guerra Mundial, el asedio de Bastogne, un pintoresco pueblecito de Bélgica que este diciembre luce más pintoresco cubierto de nieve sin la guerra a su alrededor. En Bastogne murieron 8 mil 600 soldados norteamericanos y cerca de 30 mil soldados alemanes.