Miles de guatemaltecos conmemoraron ayer con una marcha el aniversario de revolución de 1944, que abrió paso a grandes cambios sociales en Guatemala, que se vieron truncados 10 años después por un golpe militar.
En la manifestación, unos 5 mil guatemaltecos, integrantes de organizaciones civiles, sindicales y populares, manifestaron su repudio a la politización del seguro social, así como a la desvalorización del Código de Trabajo, principales logros de los gobiernos revolucionarios.
El 20 de octubre de 1944, militares jóvenes, estudiantes y organizaciones civiles derrocaron por las armas al gobierno de Federico Ponce Vaides, quien se había instalado en el poder durante tres meses, luego de que renunciara el dictador Jorge Ubico, tras 14 años en el poder.
Durante el recorrido, los activistas protestaron frente a la embajada de Estados Unidos, por la intervención que tuvo su Agencia Central de Inteligencia (CIA) para derrocar al segundo gobierno revolucionario, presidido por el coronel Jacobo írbenz, en 1954.
Luego los manifestantes se apostaron frente al edificio de la Cámara de Industria de Guatemala, donde repudiaron las intenciones del sector empresarial de buscar mecanismos para contratar personal a tiempo parcial.
«Este día también reivindicamos nuestra lucha por trabajos decentes, salarios justos y condiciones apropiadas, tal y como se establece en el Código de Trabajo, que las actuales autoridades tratan de desvirtuar aduciendo que está muerto, pero lo que sucede es que no quieren aplicarlo», afirmó el sindicalista Carlos Mansilla.
La marcha concluyó frente al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, que nació durante el gobierno revolucionario del presidente Juan José Arévalo (1944-1950).
Paralelo a las tradicionales actividades sindicales, que en esta ocasión prefirieron no ocupar la Plaza de la Constitución, pues el Gobierno de Guatemala celebró en ese lugar su propia conmemoración con música y condecoraciones a los «héroes de la revolución».
Por la tarde, y con el marco musical de artistas nacionales e internacionales, el Organismo Ejecutivo entregó la Orden de Quetzal a los sobrevivientes de la gesta del 20 de Octubre de 1944, acto que fue suspendido por una manifestación de jóvenes que, con pancartas en mano, rechazaron que el Gobierno utilice los iconos revolucionarios.
El secretario de comunicación social, Ronaldo Robles, interrumpió el discurso de í“scar Barrios, primer presidente del Congreso después de la gesta revolucionaria, anunciando que el acto protocolario se trasladaría al interior del palacio pues no podían continuar dada la negativa de los manifestantes.
El grupo venezolano de protesta, Guaraguao, puso la guinda del pastel en el cierre de actividades conmemorativas oficiales del 20 de octubre.
Por Redacción La Hora