Recuerdan 20 años de reclamos de democracia


Residentes de Beijing inspeccionan el interior de uno de los casi 20 camiones personales quemados por los manifestantes para evitar que las tropas del Ejército penetraran en el parque de Tiananmen el 4 de junio de 1989. A partir de este miércoles, el 20 aniversario de la muerte del lí­der reformista Hu Yaobang desatará un sensible y tenso perí­odo para las autoridades de China Comunista que se verán forzadas a recordar el incidente de Tiananmen. 

AFP PHOTO / MANUEL CENETA / FILES» title=»Residentes de Beijing inspeccionan el interior de uno de los casi 20 camiones personales quemados por los manifestantes para evitar que las tropas del Ejército penetraran en el parque de Tiananmen el 4 de junio de 1989. A partir de este miércoles, el 20 aniversario de la muerte del lí­der reformista Hu Yaobang desatará un sensible y tenso perí­odo para las autoridades de China Comunista que se verán forzadas a recordar el incidente de Tiananmen. 

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<p>La muerte del dirigente reformista Hu Yaobang fue hace 20 años el detonador de las manifestaciones prodemocráticas que acabarí­an aplastadas por el ejército un mes y medio más tarde en la Plaza Tiananmen de Pekí­n, y el aniversario de ese deceso pone en alerta al gobierno comunista chino.</p>
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El tabú perdura hasta hoy dí­a, y pocos universitarios o investigadores chinos se atreverí­an a comentar públicamente los acontecimientos que se sucedieron entre el 15 de abril, fecha de la muerte de Hu, y el 4 de junio de 1989, cuando las tropas despejaron a balazos la ciudad.

Las autoridades temen las celebraciones y «hubo gente a la que se les advirtió» contra cualquier tentativa de rendir homenaje a Hu, señala Jean-Philippe Beja, investigador del Centro de Estudios Franceses sobre China Contemporánea (CEFC), con sede en Hong Kong.

Hu habí­a sido destituido en enero de 1987 de su cargo de secretario general del Partido Comunista de China (PCCh), precisamente por su actitud tolerante ante una primera oleada de descontento estudiantil a fines del año anterior.

Los estudiantes convirtieron a Hu, fallecido de un infarto, en «sí­mbolo de las reformas polí­ticas que habí­an quedado paralizadas por su caí­da», apunta Jean-Pierre Cabestan, de la Hong Kong University.

La primera manifestación, el 17 de abril, reúne a 700 personas. Al dí­a siguiente, son 1.500, que piden la rehabilitación póstuma del dirigente caí­do en desgracia.

El 21 de abril, ví­spera de sus exequias, unas veinte universidades están en huelga y cerca de 200.000 personas se congregan en la plaza Tiananmen para exigir la apertura de un diálogo con el poder.

El 25 de abril, el Diario del Pueblo, órgano oficial del PCCh, acusa a los estudiantes de querer derrocar al Partido y echa leña al fuego con crí­ticas a Hu.

Pero el movimiento sigue cobrando fuerza, alentado por la falta de reacción del poder, y suma a obreros y a amplios sectores de la población urbana en gigantescas manifestaciones que enarbolan el retrato de Hu.

En mayo, las protestas desbordan en huelgas de hambre frente a las cámaras de televisión del mundo entero en Tiananmen, centro neurálgico del poder. En junio, la comuna de Pekí­n termina bajo las orugas de los tanques.

Hu, según Beja, era un «partidario del socialismo con rostro humano; creí­a en el socialismo, pero estaba abierto a la discusión con quienes no creyeran en él».

Entre sus méritos figuran haber tratado de rehabilitar a las ví­ctimas de la Revolución Cultural (1976-1976, una gigantesca purga lanzada por Mao Zedong) y haber hecho la autocrí­tica de la polí­tica china en el Tí­bet, una zona para la cual proponí­a un estatuto de autonomí­a.

Dos décadas después de su muerte, la rehabilitación de Hu no figura en la agenda del PCCh.

«Hu está en una especie de limbo o de purgatorio polí­tico. No es del todo tabú hablar de él, pero sigue teniendo un estatuto ambiguo. Está prohibido hacerle publicidad», explica Cabestan.

Esa situación «no carece de ironí­a, cuando se sabe que (el actual presidente chino) Hu Jintao fue promovido jefe de la Liga de la Juventud Comunista por Hu Yaobang», agrega.

En enero, se publicó una biografí­a de Hu, que se detiene prudentemente en 1982… Su autor, Han Honghong, del Buró de Investigaciones sobre Documentos Históricos del PCCh, indicó a la AFP, a través de su editor, que «no considera conveniente dar una entrevista».