Recuadros de una revolución


México se prepara para celebrar los cien años de la Revolución, un fenómeno sociopolí­tico fascinante en donde la grandeza como en una tragedia griega se entremezcla con la miseria en un mosaico colorido. La magia de la tecnologí­a electrónica facilita el alcance de aquellos hechos históricos con poco esfuerzo. Una serie de recuadros fotográficos muestran en blanco y negro los aspectos más significativos de aquel suceso que cambio la vida de millones.

Doctor Mario Castejón
castejon1936@hotmail.com

Me gocé viendo una imagen que ya conocí­a, la habí­a visto en la década de los sesentas en la portada de la revista Life, el general Francisco Villa, dando rienda corta al Siete Leguas, durante la toma de Torreón en el Estado de Coahuila. La cámara dejó grabado en un blanco y negro mejorado, aquel momento captando las caracterí­sticas fí­sicas del hombre y el animal. Como un auténtico centauro, jinete y caballo parecen formar una unidad en la escena. Villa dentro de su macizo cuerpo, esbozando su caracterí­stica sonrisa, enseñando aquellos grandes dientes y el bigote hirsuto debajo del sombrero de fieltro. El siete leguas echando espuma por la boca resiente el freno, pero parece comprender la emoción del jinete, juntos habí­an sobrevivido batallas en donde se podí­a creer que la muerte les tení­a miedo. La compositora Graciela Olmo plasmó en un corrido lo vivido aquellos años: Siete Leguas, el caballo que Villa más estimaba, cuando oí­a pitar los trenes, se paraba y relinchaba …Siete Leguas el caballo que Villa más estimaba?

En México desde el último año de la Presidencia del señor Fox, se instaló una Comisión para celebrar los Cien Años de la Revolución. Los mexicanos se aprestan a honrar a sus héroes sin tomar en cuenta odios y antagonismos que se desataron tras la lucha por el poder dentro de las propias facciones revolucionarias, odios que sumergieron a México en un baño de sangre que de una u otra forma se prolongó hasta 1928?

Una de las fotografí­as de la muestra, capta el arribo del general ílvaro Obregón a la Ciudad de México en agosto de 1913, anticipándose a Villa y a Zapata quienes se pueden ver en otras imágenes llegando al Zócalo, al frente de los hombres de la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur en Diciembre de ese año. Obregón siguiendo órdenes del general Venustiano Carranza, rival de Villa, pactó con las fuerzas militares del Ejército Federal permitiéndole entrar sin luchar a la Capital de la República, anticipándose a Villa. Se pueden ver los trenes de la División del Norte detenidos por la falta de suministro de carbón cerca de la capital de México como una estrategia de Carranza para detener a Villa.

Otra fotografí­a escenifica la Convención de Aguas Calientes, el 10 de octubre de 1913, a la cual concurren todos los Generales para definir el rumbo de la Revolución. Lo que no alcanza a mostrar es que esa Convención marcó la división entre Villa y Carranza que se veí­a venir de tiempo atrás. Carranza propuso que él y Villa se exiliaran temporalmente a La Habana, dejando cada quien a un sustituto para negociar, en tanto se llegaba a un acuerdo. El general Villa en un gesto suyo caracterí­stico, propuso que Carranza y él se suicidaran simultáneamente frente a todos para evitar problemas.

Otro recuadro escenifica las batallas de Zelaya y Nuevo León, en donde Villa es derrotado por Obregón consolidando de esa manera el poder temporal de Carranza. Obregón adoptó la táctica de los Ejércitos durante la Primera Guerra Mundial, colocando alambradas de púas atrincheró a sus hombres que barrieron a la caballerí­a villista con fuego de ametralladoras. Al final se puede ver la retirada de Villa llevando a lo que quedaba de la División del Norte, desde Chihuahua a Sonora atravesando la sierra en 1915.

Una serie de cuadros de las etapas finales muestra a un renacido Villa aclamado al ser perseguido por el Ejército de los Estados Unidos, en la llamada Expedición Punitiva tras atacar al poblado de Columbus en Texas. El presidente Wilson habí­a enviado al general Pershing tras él, habiendo fracasado y un Villa heroico era recibido como un héroe en todos los pueblos al sur de la frontera. La hermosa voz del actor Ignacio López Tarso, enriquece la presentación hablando de la persecución de Villa: dejó Carranza pasar americanos, dos mil soldados doscientos aeroplanos buscando a Villa queriéndolo matar, luego su voz termina con tal emoción que sólo falta que se agarrara las partes pudendas al decir: si ellos tienen aviones a montones? acá tenemos lo mero principal.

Al final, como decí­a al principio y tal como en una tragedia griega se puede ver el cadáver de Villa acribillado en Parral junto a su automóvil en 1924, a la par el cadáver de Obregón cuando se reelegí­a para un segundo mandato, asesinado en 1928 en un Restaurante en la Ciudad de México.