Recrudece la violencia de departamentos


La violencia también ha afectado el área departamental, varios departamentos sufren el flagelo. FOTO LA HORA: ARCHIVO

La espiral de violencia también afecta al área departamental, varios hechos de este tipo se suscitaron ayer en al menos tres departamentos.

Mariela Castañon
mcastanon@lahora.com.gt

En el cantón Lagunilla, en Jutiapa, una jovencita de 17 años, fue asesinada cuando se transportaba a bordo de un microbús que fue tomado por asalto.

La menor fue identificada como Eunice Arana Rodrí­guez, quien era estudiante de diversificado. La joven fue asesinada por un grupo de delincuentes.

En Chiquimula, los residentes del departamento se encontraron con el hallazgo de una mujer de aproximadamente 20 años, que fue decapitada.

En Escuintla, un hombre murió, una niña y un niño resultaron heridos, tras sufrir un atentado con un artefacto explosivo. A la infante se le amputó la pierna izquierda.

El escenario fue la colonia Buena Fe, aldea El Milagro, Masagua, donde fue localizado el cadáver de José Patzán, de 30 años, quien sufrió por la explosión del artefacto al maniobrarlo. La niña Ana Patricia y el niño José Armando, ambos de apellidos Patzán Elí­as, de 10 y 7 años, fueron trasladados a un nosocomio cercano. Las autoridades investigan quién dejó ese artefacto en la vivienda.

Departamentos violentos

El Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) ha identificado que después de Guatemala, Escuintla es uno de los departamentos con mayores hechos de violencia.

Según el informe de septiembre, en Guatemala se suscitaron 1,189 hechos de violencia; 146 en Escuintla; 102 en San Marcos, 96 Quetzaltenango, 96 Izabal, 94, Suchitepéquez, 88 Chiquimula y 76 en Zacapa.

El Ministerio de Gobernación (Mingob) dice que busca reforzar la seguridad en los puntos donde ocurren el mayor número de hechos delictivos y que con la próxima graduación de los nuevos agentes, se pretende desplegar más elementos.

Fuentes de seguridad aseguran, que mantienen verificaciones y análisis en estos lugares, para medir el grado de criminalidad que azota esos departamentos, algunos afectados por la presencia del crimen organizado y el narcotráfico, quienes se han apoderado de dichos territorios para realizar sus operaciones.