El Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra (BoE) recortaron hoy sus tasas de interés en un nuevo esfuerzo por alejar la inminente amenaza de recesión, mientras las bolsas caían pese a la expectativa inicial generada por el triunfo de Barack Obama.

El BCE recortó su principal tipo de interés en medio punto porcentual, a 3,25%, mientras el BoE hizo un recorte récord de 1,5 puntos porcentuales, a 3%.
Ambos bancos explicaron su reacción en el clima económico crecientemente sombrío.
La decisión del BCE, ampliamente esperada, también recortó los otros tipos clave de la institución.
La tasa de depósito, a la cual los bancos pueden colocar dinero durante 24 horas en el BCE, fue reducida a 2,75% y la tasa marginal de créditos (con la cual los bancos pueden pedir dinero prestado por 24 horas al BCE), cayó a 3,75%.
El 8 de octubre, el BCE ya había recortado sus tipos en medio punto porcentual en una acción coordinada inédita junto a la Reserva Federal estadounidense (Fed) y otros cinco bancos centrales para estimular a los debilitados mercados financieros.
La reducción en Gran Bretaña fue mucho más amplia de lo pronosticado por los economistas pero el banco dijo que el clima actual así lo requería.
«Los pasados dos meses han visto un cambio bajista sustancial en las perspectivas de inflación en Gran Bretaña», dijo el BoE en un comunicado.
«Hubo un marcado deterioro en las perspectivas de la actividad económica en casa y afuera. Además, los precios de las materias primas han caído fuertemente», añadió.
Las cifras señalan que Gran Bretaña está al borde de la recesión, mientras un pronóstico oficial de la Comisión Europea señaló esta semana que toda la Unión Europea se encamina hacia la recesión a fines de este año.
El banco central de Suiza también recortó sus tasas hoy en medio punto, y dijo que las «perspectivas económicas internacionales se han deteriorado mucho más de lo esperado, lo cual impactará en el crecimiento en Suiza».
Las esperanzas de la que la victoria de Obama restauraran la confianza en los mercados financieros se desinflaron luego de que el índice Dow Jones cayera un 5,05% ayer en Wall Street, una tendencia imitada en Asia y Europa.
«Ahora que terminó la cosa, los inversores están recuperando la sobriedad y observando el clima económico sombrío», dijo el corredor Masatoshi Sato, de Mizuho Investors Securities.
La Bolsa de París caía un 3,73%, la de Fráncfort un 4,28%, Londres un 3,26% y Madrid un 4,12%.
La Bolsa de Tokio se hundió un 6,53% hoy al cierre, Hong Kong un 7,1% y Seúl un 7,6%.
Francia, por su lado, revisó su pronóstico de crecimiento económico para 2009 a entre 0,2% y 0,5%, contra el 1% anticipado anteriormente, y a 2% para 2010, contra un 2,5% anterior.
Los gobiernos del mundo buscan las maneras de enfrentar la tormenta.
El parlamento alemán aprobó ayer un paquete de estímulo por 23.000 millones de euros (30.000 millones de dólares), destinado a ayudar a la mayor economía europea y mayor exportador mundial a evitar los peores efectos de una fuerte desaceleración económica.
En Japón, la cámara baja aprobó hoy un plan para inyectar capital en bancos en dificultades, si fuera necesario.
El impacto de la desaceleración en Japón, la segunda economía mundial, quedó al descubierto con el anuncio de Toyota de que recortará su pronóstico de ganancias anuales en más de dos tercios.
Toyota, que pelea con el estadounidense General Motors el título de mayor fabricante de automóviles del mundo, dijo que espera una caída de 68% de las ganancias netas a 550.000 millones de yenes (5.600 millones de dólares), la primera baja en nueve años.
«La crisis financiera está impactando negativamente en la economía real a nivel mundial, y los fabricantes de coches, especialmente en los países desarrollados, se están contrayendo rápidamente», dijo el vicepresidente ejecutivo de Toyota, Mitsuo Kinoshita.
«Esta es una situación sin precedentes», añadió.
En tanto, el FMI anunció que aprobó un crédito de crisis para Ucrania por 12.800 millones de euros (16.400 millones de dólares). El sector bancario ucraniano ha sido golpeado duramente por su creciente exposición a los créditos del extranjero desde que las protestas de la Revolución Naranja de 2004 condujeron al poder a un liderazgo pro-occidental.