El mismo esquema de siempre, lamentable. Los festejos navideños 2008 y del nuevo año 2009 dejan siempre saldos consistentes en pérdidas de vida, el don más preciado, pero el más castigado. Todo porque las recomendaciones con antelación formuladas y abundantes en tal sentido quedan en vano, por lo visto.
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Si bebe, no maneje. ¡Ay! Es inútil la reiteración hecha a través de campañas preventivas, dignas y merecedoras de atención inmediata. La mente nublada por el efecto de Baco, hace de las suyas. Causa accidentes viales al por mayor por la falta de conciencia. La euforia conforma el detonante de tantas desgracias.
Cuando maneje, no use el celular. Otra pésima y riesgosa costumbre, al ritmo de la vida moderna, cuya raíz estriba en la moderna tecnología. Porque su realización simultánea a sabiendas de esa incompatibilidad, capaz también de representar una imprudencia temeraria, que se ubica a un paso de la generación de percances.
Solamente consiste en el reconocimiento pleno de quienes nos rodean. Respete el derecho de los demás. Constituye una oportuna prevención. Sin embargo, se deja en el olvido. Si el conductor creyendo ser un coloso, hace caso omiso del resto, sobrevienen hechos a veces nota roja. Cuídese y cuide a los demás.
A la postre, la semaforización citadina, da la impresión que es únicamente parte ornamental, como lo demuestran a menudo las acciones. La recomendación precisa de Respete los semáforos, nada qué ver. A los cafres del volante les viene del extranjero y los resultados cuentan en las estadísticas y consecuencias críticas.
Respete las señales de tránsito. ¡Ah, qué esperanzas! Creemos que ni siquiera las miran, o desean jugar ruleta rusa los desaprensivos al frente del volante. Ajenos en tomar en cuenta que llevan acompañantes regularmente. Inclusive personas de su propia familia. Doble motivo para ser cuidadosos en extremo.
Una cosa trae otra. Modere su velocidad. Si el sistema vial no lo es pista de carrera desenfrenada. Cada cabeza es un mundo, empero en estos casos su paranoia debe requerir de un autocontrol y no ser manipulada de lebreles en su torrente sanguíneo, urgido de un tanque de oxígeno al instante.
Evite sobrecargar el pasaje. Eso dirigido al transporte colectivo, urbano y extraurbano en particular. Aunque lleva una cuota para quienes conducen vehículos livianos. Evite la protagonización de accidentes automovilísticos. Ser apacible en caminos es una buena regla y recomendación específica de mérito.
Con serenidad y buena voluntad, indispensables, Chequee su vehículo antes de viajar. Indispensable en gran medida y conveniente resulta llevar a cabo dicho mecanismo. Provee de seguridad y aleja demasiado los contratiempos de última hora, siempre generadores de circunstancias complicadas a un paso de accidentes.
Lo siguiente viene a cuento si viaja solo, o en compañía de amigos, compañeros de trabajo, de estudio, etcétera. Su familia lo espera de regreso. Tal recomendación indispensable debe obrar en su estado de ánimo el hecho de dejar pendiente a los suyos, y de consiguiente deberá ser el norte que guíe sus pasos.
Porte sus documentos de identificación. Tanto del orden personal como de lo concerniente al vehículo que conduce. Conforman objetos inseparables de quien conduce vehículo. Es bueno tomar en cuenta que en esas fechas de tráfico descomunal, la Policía Nacional Civil y sus agentes suelen pedirlos en cualquier sitio.