Con emotividad, sonrisas, niños en brazos y sin temor de contraer la gripe A H1N1 de la que tanto se discute afuera, las reclusas del centro de detención Santa Teresa conmemoran el Día de la Madre, celebración que significa «un privilegio», indican.
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«Estar aquí ha sido la peor pesadilla, pero ser madre ha sigo la bendición más grande que Dios me ha dado», afirma Sandra Galdámez, madre de tres niños, quien está recluida en el Sector 5 de esa cárcel, desde hace un año, pero debe esperar diez para salir en libertad, por el delito de asociaciones ilícitas.
La fémina señala que los días en el centro de detención no son los mejores, pero su único consuelo es ver a sus pequeños que la quieren y la respetan por ser quien es, su progenitora.
«Quiero que la sociedad no me juzgue, quiero que me respete y sepa que estoy purgando mi condena para convertirme en una mejor persona, no me enorgullece hacer lo que hice», dice Ruby Maldonado, quien es madre de dos niños y dos jóvenes, detenida por el delito de tráfico internacional y quien guardará prisión diez años más.
Por conmemorarse el 10 de Mayo, Día de la Madre, la Dirección General del Sistema Penitenciario, organizó la festividad con bailes, actos y poemas dedicados a ellas.
Según Pilar Rodríguez, vocera del SP, con ello buscan «ofrecer momentos de alegría» a las reclusas, con el fin de reinsertarse a la sociedad cuando purguen sus condenas.