Sebastián Piñera, un empresario millonario de 60 años, asume mañana como nuevo presidente de Chile, obligado a emprender la reconstrucción de un país devastado hace menos de dos semanas por un terremoto y un tsunami.
Piñera recibirá el mando de la presidenta Michelle Bachelet a las 12:00 horas locales (15H00 GMT) en la sede del Congreso en Valparaíso, 120 km al oeste de Santiago, y su primera actividad como presidente en ejercicio será viajar a la población costera de Constitución, la más afectada por la tragedia.
El de Piñera será el primer gobierno de derecha desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). En los veinte años que han pasado ha gobernado sin interrupción la Concertación, una coalición de cuatro partidos de centro-izquierda.
Uno de los grandes desafíos para el nuevo mandatario será reemplazar a Bachelet, que deja la vara muy alta: sale del poder con 84% de popularidad gracias a los grandes proyectos sociales que instauró en el país y a un carisma que ha hecho que se le perdonen sus errores, incluyendo la reacción tardía del sismo.
El nuevo mandatario ha prometido continuidad en esos programas, acompañado de un gabinete donde predominan empresarios (incluso en la cancillería), pero cualquier polémica que se hubiera presentado por este hecho quedó en un segundo plano ante la formidable labor de reconstrucción que recaerá en el nuevo presidente.
De hecho Bachelet dijo en días pasados que calculaba que la reconstrucción duraría todos los cuatro años del mandato de Piñera.
Además del balance humanitario, con más de 800 muertos o desaparecidos, será sobre todo en los primeros meses cuando se verá el impacto económico del terremoto, según los expertos.
El 2010 se veía como el año de la recuperación económica tras la crisis financiera internacional, que golpeó con fuerza a Chile en 2009 (-1,7% en su PIB), con un cálculo de crecimiento entre 4,5 y 5,5%.
Ahora los analistas consideran que el sismo podría costarle al país 3 puntos de su crecimiento en el primer semestre y un punto sobre el año completo, aunque señalan que la reconstrucción también podría convertirse en un motor para la economía por la cantidad de empresas y de trabajos que allí van a quedar involucrados, en una economía donde el desempleo está sobre 9%.
En los primeros cálculos, ya se habla de 1.200 millones de dólares para reparación de puentes así como 3.600 millones para volver a levantar los hospitales siniestrados.
Chile está, sin embargo, bien preparado para la contingencia, con unos 15.000 millones de dólares de remanentes de los recursos ahorrados por las exportaciones de cobre.
«No seremos el gobierno del terremoto, sino el gobierno de la reconstrucción», afirmó Piñera, quien ya confirmó que pedirá al Congreso modificaciones al presupuesto para ajustarse «a las realidades y las necesidades» de la catástrofe.
Para el sociólogo y politólogo Eugenio Tironi, la reconstrucción desde un punto de vista estrictamente político podría favorecer a Piñera.
«El problema para los estrategas es inventarle un relato al presidente y aquí el relato está, la misión será reconstruir al país después del terremoto, lo que creará un clima de unidad nacional y apoyo de la oposición en esta tarea», dice Tironi a la AFP.
Tironi en cambio ve como problema que Piñera quiera trabajar con gente «con experiencia en empresa privada y no en el sector público», mientras que «el otro problema será Michelle Bachelet, que será un fantasma que va a rondar por la alta popularidad con la que sale, y la gente hará inevitablemente la comparación».
Una decena de presidentes, el príncipe de Asturias y varios dignatarios estarán presentes mañana en Valparaíso, sede del Congreso chileno, donde el empresario Sebastián Piñera recibirá el mando de parte de Michelle Bachelet.
Uno de los primeros en llegar el miércoles fue el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, quien se reunió con el futuro gobernante, lo felicitó y además expresó sus condolencias a Chile por el terremoto y maremoto que golpearon el país el 27 de febrero.
«Me permito traerles el abrazo más caluroso y fraternal de España. Les transmito nuestro duelo por todas las víctimas, nuestro deseo de recuperación», añadió a su arribo a la capital chilena.
Más tarde este miércoles se prevé la llegada del mandatario boliviano Evo Morales, con quien Piñera jugará un partido de fútbol en beneficio de los afectados por el desastre de la naturaleza.
Durante el jueves llegarán a Santiago los presidentes Fernando Lugo (Paraguay), Cristina Fernández de Kirchner (Argentina), José Mujica (Uruguay), Rafael Correa (Ecuador), Alan García (Perú) y Alvaro Uribe (Colombia).
Según un vocero de la organización del cambio de mando, aún no se ha confirmado la visita del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
También llegó el ministro de Recursos humanos y Seguridad Social de China, Yin Weimin, y comitivas de Alemania y Croacia, así como el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavía.
El futuro gobernante tiene agendadas reuniones con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, y representantes de Corea, República Dominicana y Marruecos, así como el secretario general adjunto de la OCDE, Mario Amano, y con el ex presidente español, José María Aznar.
De la mano del empresario Sebastián Piñera, la derecha chilena retorna al poder por las urnas después de 50 años, luego de vencer a la alianza de centro izquierda conocida como la Concertación, que gobernó el país por 20 años tras la caída de la dictadura de Augusto Pinochet.