Cada vez que me entero por la prensa, la televisión o la radio de lo que al presidente Colom le llama planes para solucionar tantos y diversos problemas que nos afligen, me imagino verlo armado de un palo, con los ojos vendados y una piñata bailando sobre su cabeza, intentando darle la primera sacudida, pero que al fin de las cansadas no logra botar ni un solo dulce. Lástima, porque se ha perdido valioso tiempo. Más de 8 meses sin que sus «inteligentes» planes de seguridad funcionen. Más de 240 días sin que la mayoría de damnificados por los desastres naturales se hayan podido sentir protegidos y amparados por el Estado. Más de 5,760 horas sin que la gente pueda aspirar a que la economía nacional mejore, mucho menos aparezcan las tan mentadas oportunidades.
Creo que andar echando gente a cada rato de los cargos claves de la seguridad ciudadana no le ha dado ningún buen resultado, ni en cuanto a la depuración de la policía, mucho menos, para reducir los índices de criminalidad que encontró y es que, podrán llevar «buenas intenciones», ¿pero serán suficientes para obtener buenos resultados? Por ejemplo, ¿alguien cree que la nueva Directora de la PNC es tan de al pelo para que al día siguiente asegure a la prensa (Siglo Veintiuno 2-10-08) que la muerte de la señora Rivera de Urrutia fue premeditada y de un plumazo pueda saltar a conclusiones?
A mí me encanta ver a mi país solidario con otras naciones, tal el caso del Ministerio de Relaciones Exteriores entregando un contingente de medicinas al gobierno cubano valorado en US $53 mil, ¿pero por qué no hacer lo mismo con tantas de nuestras poblaciones que no han recibido tan pronta y acertada ayuda? Seguimos siendo candil de la calle y obscuridad de la casa. Más me satisface que el Ministro de Finanzas descarte un impacto negativo en nuestro país por la crisis financiera que afecta a los Estados Unidos de América, aduciendo que nosotros gozamos de solidez económica ¿pero dirán lo mismo más de 200 mil personas que han perdido su empleo en Guatemala, sin haber llegado todavía la oleada de efectos que por lógica habrá que esperar?
Entiendo que por estrategia política partidista se haya dispuesto «taparle el ojo al macho» a tantas demandas populares, sirviendo atol con el dedo con entregas de dinero en efectivo, inauguración de escuelas abiertas o servir desayunos y almuerzos a precios bajos ¿pero cuánto tiempo va a tardar este efecto somnífero en nuestra población? Si yo estuviera en los pantalones de aquellos diputados que, sin compromisos de ser del partido oficial, dicen amén a todo cuanto ordenen los tatascanes de su partido, pondría desde ya mis barbas en remojo, porque al paso que vamos, van a hipotecar al país riesgosamente, sin tener certeza de los ingresos programados esperados para los años subsiguientes.