REALIDARIO (DCXXXI)


Zopes y barriletes. Mi amigo el zopilote, por este medio, asegura no tener nada contra los barriletes (en pleno vuelo) ni ve en ellos ninguna competencia desleal en cuanto a pasajera danza con las ánimas se refiere, por si las dudas.

René Leiva

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El pan de cada dí­a. Hubo una época dorada, no demasiado lejana, en que el pan de cada dí­a podrí­a ser un buen mollete, un par de champurradas bañadas de ajonjolí­, unas tres batidas, o churros, cachitos, hojaldras, roscas, cortadas con pasas, y también pan francés o de rodaja, pirujos o desabridos, consumidos a la hora del desayuno y de la cena. Ese era el pan nuestro de aquellos dí­as añorados. Pero la cosa cambió de manera radical durante los gobiernos paramilitares y con el terrorismo de Estado, en que el pan de cada dí­a fueron las ejecuciones extrajudiciales perpetradas por los escuadrones de la muerte y aparatos clandestinos de seguridad. Hasta el dí­a de hoy en que el alimento diario son los heridos de bala que ingresan a los hospitales y los muertos. También a balazos, que saturan las morgues y sacian los cementerios. Y aparte son los escándalos por corrupción, que ya no son considerados pan propiamente dicho, popular, de a treinta y cinco len la pieza, sino enormes pasteles de hasta tres pisos coronados con varias guindas importadas, para elegantes y exclusivos banquetes oficiales (con invitados particulares).

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Elecciones mundiales. De discriminatorias, excluyentes y antidemocráticas han sido calificadas las elecciones presidenciales en Yanquilandia, desde hace muchos años, por los más calificados analistas internacionales, especializados en imperialismo, neocolonialismo, geopolitiquerí­a, globalización y neolibertinaje económicos, alienación cultural a escala mundial, y demás frutos prohibidos. En efecto, la exclusión tácita en el sistema electoral gringo de todos los hombres y mujeres del resto del orbe a que participemos en las votaciones es una clara, palmaria y ofensiva negación de nuestro merecido derecho a emitir nuestro sufragio, sin importar si es a favor de demócratas o republicanos, toda vez que fuimos, somos y con seguridad seremos las muchas fuentes y los diversos medios de la afrentosa riqueza y poderí­o del Energúmeno del Norte, aserto este que no necesitaba demostración. En otras palabras, si en verdad existiera democracia estadounidense, deberí­a instalarse puestos receptores de votos a lo lago y ancho de los cinco continentes conocidos, para que toda persona mayor de 18 años si así­ lo desea, vote por el gringo que en calidad de emperados ha de instalarse en la Casa Blanqueada por cuatro años. ¿Es mucho pedir, a cambio de todo?

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Arte contemporáneo. Por un error cronológico-semántico, hace poco perpetré aquí­ el término moderno en lugar de contemporáneo, referido al arte actual en sus diversas manifestaciones (BaboseArte, DefraudArte, etc.), por lo cual he debido sufrir las socarronas recriminaciones de Aristóteles y Platón, Kant y Hegel, Whitehead y Croce, entre otros reconocidos colegas de tendencia esteticista. Pero bueno.

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Al escritor-articulista no le debe de faltar el amigo imaginario que haga las veces de su mordaz crí­tico y le sirva como acicate para en ocasiones dotar a sus escritos de un cierto matiz dialéctico.