EL TAMAÑO DE LA LOMA. Aunque las investigaciones científicas, de orden político, sociológico y antropológico, demuestran que todos son coyotes de la misma loma, dichos informes no dicen nada acerca del tamaño de la referida loma, y una loma, según todos sabemos, es una elevación pequeña y prolongada de un terreno, un montículo o colina. Y la duda viene porque si todos son coyotes de la misma loma, ésta, dada la enorme cantidad de coyotes, una verdadera muchedumbre, tiene que ser inmensa, y no debe constituir un simple cerro sino una montaña o cadena de montañas.
Cabría, entonces, que los científicos y especialistas en este tipo peculiar de coyotes profundizaran en el estudio de su hábitat, más que todo para evitar confusiones riesgosas y malentendidos entre los educandos y aun entre los propios maestros de grado cuando del reino animal se trata.
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PANDORA. Desde la lejana Grecia, con sus propios problemas, ha llegado la noticia de que Pandora, asesorada por sus abogados atenienses y espartanos, en breve presentará una gran querella contra varios ciudadanos guatemaltecos debido a que estos se han venido dedicando a difamarla y calumniarla, al señalarla a ella, de la manera más alevosa e irresponsable, de ser nada menos que la causante de todas las desgracias y calamidades que ocurren en “este país” (Guatemala).
Cierto que ella, Pandora, agrega la noticia, en alguna ocasión ya muy remota, como toda mujer curiosa e inexperta, abrió cierta caja que le fuera confiada, dejando escapar unos cuantos males, pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que ahora, a estas alturas y bajezas, toda esa partida de ignorantes la tomen a ella como chivo más o menos expiatorio, aparte del mero detalle de que no fue ella sino un tal Epimeteo, su esposo, quien destapó la mentada caja.
En tanto llega la muy plausible demanda, Pandora aconseja a los guatemaltecos que se reconozcan como los únicos responsables y verdaderos perpetradores de tanta desventura.
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TANGO. Gualterio Azpuru Monferrato, un viejo argentino visitante, me contaba que, contra lo que muchos piensan, él como curtido conocedor de la materia puede asegurar que esa especie según la cual el tango se baila entre dos son puras pavadas. “En Buenos Aires, París y Tokio el tango, efectivamente, sí se baila entre dos”, asevera Gualterio, “pero en Guatemala he visto con gran estupefacción que el tango muy bien lo puede bailar uno solo, o una sola. Eso lo digo yo, che.”