Reacción prudente



Hemos sido crí­ticos de las polí­ticas para la reducción de desastres, pero evidentemente hay avances que tienen que ser reconocidos y entre ellos el comportamiento de la población y especialmente de los grupos más vulnerables ante la posibilidad de una catástrofe. Un sondeo realizado rápidamente después del sismo de ayer nos permitió establecer que en muchos centros educativos, maestros y alumnos realizaron al pie de la letra las acciones que tantas veces han estado practicando dentro de los simulacros programados.

Afortunadamente el fuerte sismo de ayer no provocó daños graves y hasta el susto sufrido por la mayorí­a de los habitantes del paí­s, dada no sólo la intensidad del temblor sino su duración que fue bastante prolongada, nos permite afirmar que los guatemaltecos estamos mejor preparados para encarar este tipo de situaciones debido a que hay una mayor conciencia del carácter sí­smico de nuestro paí­s.

Evidentemente ha mejorado también la calidad de construcción, puesto que si bien el temblor no llegó a convertirse en un «terremoto mayor», como lo calificó CNN en sus emisiones en español y en inglés con base en informes del Departamento Geológico de los Estados Unidos que midió el sismo con magnitud de 6.8 grados, fue de todos modos un fuerte sismo capaz de provocar alarma. Muchos de los grandes edificios tuvieron fuerte oscilación y eso hizo que para muchos guatemaltecos el temblor fuera no sólo más sensible sino también más prolongado porque las edificaciones construidas con los nuevos códigos quedaron moviéndose algún tiempo después de que cesó el movimiento telúrico.

Creemos que es importante destacar esas condiciones favorables que notamos en la realidad actual porque evidentemente va a contribuir a que en caso de un desastre, que tarde o temprano tendremos que sufrir por las condiciones de nuestro territorio, disminuya la cantidad de fatalidades.

Un punto importante de señalar es que a pesar de que se ha dicho que en el barrio San Antonio el problema es consecuencia de fallas geológicas, no hubo nuevos hundimientos y eso alivia a la población del sector porque si algún lugar se puede considerar ahora como de extrema vulnerabilidad es todo lo que está cercano al enorme agujero que se formó en donde estaba situado un pozo de visita de los grandes colectores.

Ojalá que la lección de ayer sea estí­mulo para mejorar los planes de prevención y para mantener a los jóvenes escolares y en general a la población con una actitud de prudente alerta, sin caer en extremos de alarma, reconociendo que eso es lo que mejor nos puede ayudar a enfrentar una tragedia como la de 1976, fresca aún en la mente de muchos guatemaltecos y que aun para quienes no habí­an nacido, constituye un hito importante en la historia del paí­s.