Cuando le dijeron que iba a batear en el segundo turno del noveno inning, Raúl Ibáñez se volteó hacia su compañero Eduardo Núñez. «Pregunté a quién le tocaba batear, y era Alex, así que entendí que algo estaba pasando», dijo Ibáñez. «No sabía qué estaba ocurriendo, así que traté de ignorarlo y aprovechar un buen pitcheo para conectar». Resultó ser una de las noches más memorables de su vida.


Ibáñez bateó por Alex Rodríguez y terminó convirtiéndose en el primer jugador en la historia de las Grandes Ligas que dispara dos jonrones en un juego de postemporada en el que salió de la banca.
Su jonrón en el noveno empató el partido en la novena y el otro en la 12da sentenció el triunfo 3-2 de los Yanquis de Nueva York sobre los Orioles de Baltimore en una electrizante noche de ayer. Nueva York se puso arriba 2-1 en la serie al mejor de cinco juegos.
Vaya mes para Ibáñez, un veterano de 40 años y ya calvo. La semana pasada debió despedirse temprano del festejo por ganar el título de la división debido a que su esposa dio a luz a su hijo Luca.
«Soy alguien muy bendecido», dijo Ibáñez. «Tengo un bebé sano y mi esposa está sana, mis hijos están sanos», dijo Ibáñez. «Y luego recibir la oportunidad de poder jugar con este gran equipo, una gran franquicia y estar en esa situación y que te salga las cosas de esa forma es una gran bendición».
Cuando los entrenamientos de primavera comenzaron en febrero, Ibáñez aún buscaba equipo. Firmó por 1,1 millones de dólares y acabó embolsándose 2,05 millones adicionales tras acumular 425 turnos al bate. Bateó para .240 con 19 jonrones y 62 remolcadas.
Esos números no reflejan la magnitud de su aporte.
Al incluir los playoffs, Ibáñez lleva cuatro jonrones que le dieron un empate a los Yanquis y ocho que pusieron en ventaja a Nueva York. También sacudió dos jonrones tras entrar como emergente el 22 de septiembre en la victoria 10-9, tras 14 innings, sobre Oakland.
Este juego pasará sin duda a la lista de grandes clásicos de los Yanquis.
«Tuve un presentimiento», dijo el mánager Joe Girardi.
También ayer, Oakland y San Francisco lograron emparejar sus respectivas series, en las que comenzaron con derrotas en los primeros dos partidos.
San Luis blanqueó Washington, con lo que los últimos campeones de la Serie Mundial están a un paso de avanzar a la serie por el título de la Liga Nacional.
REMONTADA ATLÉTICA
Seth Smith, Coco Crisp y los Atléticos de Oakland —que nunca se dan por vencidos— obligaron el Quinto Partido de su serie divisional de la Liga Americana contra los Tigres de Detroit en su remontada más memorable a la fecha.
Smith conectó un doble que empató el partido al cerrador dominicano José Valverde en la novena entrada y Coco Crisp coronó el regresó más dramático que ha logrado Oakland en la actualidad con un sencillo productor cuando iban dos outs, para que los Atléticos evitaran la eliminación por segunda noche consecutiva con su victoria del miércoles por 4-3 en el Cuarto Partido.
«Hay confianza», expresó el piloto Bob Melvin. «Lo hemos logrado muchas (victorias difíciles) así que persistirá siempre esa confianza hasta que hagamos el último out», agregó.
Los Atléticos ganaron 14 veces tras remontadas increíbles casi al final de los encuentros en la campaña regular para alzarse con el título de la División Oeste de la Liga Americana, lo cual parecía improbable.
Esos partidos tuvieron menos dramatismo que el 15to del miércoles, el cual preparó el escenario para el Quinto Encuentro contra Justin Verlander y los Tigres. El ganador sigue en la competición y el perdedor se va a casa.
Josh Reddick comenzó la remontada con un sencillo que pasó abajo del guante al segunda base venezolano Omar Infante, quien se había lanzado para atrapar la pelota.
Josh Donaldson siguió con un doble profundo hasta el muro entre los jardines izquierdo y central y ambos corredores anotaron con un doble de Smith.
Dos outs después, Crisp consiguió un sencillo y Smith anotó fácilmente cuando el jardinero derecho venezolano Avisail García no controló la pelota.
«Fue asombroso», señaló Crisp. «Los compañeros antes que yo hicieron un trabajo fantástico al conseguir base», apuntó.
La jugada desató una ruidosa celebración cerca de la primera base ya que los Atléticos salieron de su banca y rodearon a Crisp, quien recibió un pastelazo de crema, práctica que se ha vuelto común en esta notable campaña de Oakland.
Los Atléticos superaron por segunda ocasión una desventaja de dos carreras en la novena entrada para ganar un encuentro de postemporada, el anterior en el Quinto Partido de la Serie Mundial de 1929.
Por los Tigres, los venezolanos Avisail García de 3-1, una producida; Miguel Cabrera de 4-1y Omar Infante de 2-1, una anotada. El dominicano Jhonny Peralta de 4-1.
Por los Atléticos, el cubano Yoenis Céspedes de 3-1
TRIUNFO GIGANTE
Contra la pared otra vez, los Gigantes de San Francisco desempolvaron la pólvora y también recibieron la ayuda en relevo de Tim Lincecum.
Angel Pagán abrió el juego con un jonrón, mientras que Gregor Blanco y Pablo Sandoval la desaparecieron más adelante rumbo a una victoria el miércoles 8-3 sobre los Rojos de Cincinnati para empatar 2-2 la serie de primera ronda de la Liga Nacional.
Los Rojos siguen sin ganar un juego de playoffs como locales en 17 años. A favor, sin embargo, está el detalle que nunca cayeron en tres seguidos en su casa esta temporada.
Lincecum entró en relevo en el cuarto inning, con los Gigantes arriba 3-2. El dos veces ganador del Cy Young de la Liga Nacional recetó seis ponches en cuatro innings y un tercio, permitiendo una carrera. Tras una irregular temporada, Lincecum fue descartado de la rotación en los playoffs.
«Yo sabía que él tendría un papel muy importante en esto», dijo el piloto Bruce Bochy. «Y conozco de otras situaciones en las que abridores han sido enviados al bullpen y hecho una excelente labor para ayudar al equipo. Sabíamos que Timmy tendría un papel crítico en la serie, como lo tuvo hoy».
Los Gigantes podrían completar el jueves una reacción sin precedentes. Ningún equipo se ha recuperado de un 0-2 en contra en una serie corta —al mejor en cinco— y con tres victorias sucesivas de visita.
«Gracias a la victoria de hoy, habrá un mañana», dijo Pagán. «Y realmente estamos listos».
Matt Cain, quien perdió el primer juego y que no pudo vencer a Cincinnati en tres aperturas esta temporada, abrirá el quinto juego contra Mat Latos.
Los bateadores de los Gigantes emergieron de una siesta que había comenzado con la serie y extendieron las miserias de Cincinnati en postemporada. Los Rojos no han ganado un partido de postemporada en casa en 17 años.
Una cosa favorece a los Rojos. No han perdido tres juegos seguidos e casa en todo el año.
«Me gustaría pensar que seguimos teniendo la ventaja», dijo el jardinero de los Rojos Jay Bruce. «Estamos en casa. Yo espero que Mat tenga un gran partido».
Los Rojos tenían esperanzas de abrir con su as dominicano Johnny Cueto, pero tuvieron que sacarle de la nómina horas antes del partido del miércoles, porque aún se resiente de un tirón muscular en el lado derecho. No estará disponible si Cincinnati gana el quinto juego y pasa a la serie de campeonato de la Liga Nacional.
De la forma en que los Gigantes han comenzado a batear, eso está en dudas.
Por los Gigantes, el puertorriqueño Ángel Pagán de 3-2, dos anotadas y dos empujadas. El dominicano Joaquín Arias de 3-2, dos anotadas. Los venezolanos Pablo Sandoval de 4-3, una anotada y tres impulsadas; Gregor Blanco de 4-1, una anotada y dos remolcadas; y Héctor Sánchez 2-1, una anotada.
Por los Rojos, el venezolano Dioner Navarro de 3-1 y Miguel Cairo de 1-0.
BLANQUEADA A DOMICILIO
Chris Carpenter ratificó su estirpe de as implacable de los Cardenales de San Luis en la postemporada.
En apenas su cuarta salida de 2012, tras someterse a una operación en la que removieron una costilla para curar una dolencia en el costado derecho, el veterano de 37 años lanzó una blanqueda hasta la sexta entrada, el novato Pete Kozma sacudió un jonrón de tres jonrones y los campeones vigentes de la Serie Mundial vencieron el miércoles 8-0 a los Nacionales de Washington para sacar una ventaja 2-1 en la serie divisional de la Liga Nacional.
«Si el mundo del béisbol no sabe de la clase de competidor que es, pues es porque no habían estado prestando atención», dijo Matt Holliday, el jardinero de los Cardenales. «Todos fuimos testigos de su dedicación en su regreso, verlo prepararse entre cada apertura. Es un fenómeno. Es el tipo de lanzador que quieres tener en el montículo».
Los Cardenales estroperon la fiesta en el Nationals Park, repleto con una cifra récord de 45.017 aficionados para presenciar el primer juego de postemporada en la capital estadounidense en 79 años.
Tres relevistas completaron la blanqueda para los Cardenales, que podrían sentenciar la serie con un triunfo en el cuarto partido el jueves.
«No estamos acabados, por nada», dijo el mánager de los Nacionales Davey Johnson. «He estado en peores situaciones que esta».
Kyle Lohse abrirá por San Luis. Ross Detwiler será el encargado por Washington, que sigue firme con su plan de no emplear a su as Stephen Strasburg en lo que resta del año.
Los Cardenales ganaron 10 juegos menos que los Nacionales, el equipo con el mejor récord en las mayores esta temporada. San Luis también quedó en su división, la Central, y logró colarse en la postemporada con el innovador segundo comodín del Viejo Circuito. No han echado de menos los batazos de Albert Pujols y la conducción del piloto Tony La Russa.
Pero Carpenter permaneció en el club, aunque nunca creyó que lanzaría este año tras las problemas físicos que afloraron durante la pretemporada y que precisaron que fuese operado en julio.
Reapareció el 21 de septiembre y tuvo foja de 0-2 en tres aperturas en las que cubrió 17 innings.
«No saldría a lanzar si no estuviese en las mejores condiciones», dijo Carpenter.
Carpenter permitió siete hits y concedió dos boletos en su faena de cinco entradas y dos tercios.
Dejó en 10-2 su foja de por vida en postemporada. Esa incluye un 4-0 el año pasado, en el que los Cardenales se consagraron campeones de la Serie Mundial, con Carpenter como ganador en el séptimo juego.
Salvo Ian Desmond — de 4-3 el miércoles y de 12-7 en la serie, los bateadores de los Nacionales han estado apagados. Sólo han anotado siete carreras en los playoffs y están de 8-0 con corredores en posición de anotar. Dejaron 11 en circulación en el segundo partido.
¿Y el novato Bryce Harper? El prodigio se fue de 5-0 el miércoles, ahora de 15-1 en la serie.
Mientras Carpenter se lucía, el abridor de los Nacionales Edwin Jackson toleró cuatro carreras. Pitcher de los Cardenales el año pasado, Jackson se recuperó un poco y terminó retirando a ocho de los últimos 10 bateadores que enfrentó.
San Luis aumentó la diferencia con cuatro carreras más ante los relevistas Craig Stammen, Christian García y Ryan Mattheus.
Por los Cardenales, los puertorriqueños Carlos Beltrán de 4-2, una anotada; y Yadier Molina de 3-0, una anotada y una impulsada.