El Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua confirmó ayer que el candidato oficialista ganó en Managua, tras un recuento de los votos, no reconocido por la oposición, que exige que se revise el escrutinio a nivel nacional de los comicios municipales del domingo.
El presidente del CSE, Roberto Rivas, declaró que tras una larga jornada de recuento de las actas de la capital se concluyó que el candidato del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Alexis Argí¼ello, ganó la votación con 223.389 votos (51,32%).
Su contrincante, el candidato Eduardo Montealegre de la alianza opositora del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), obtuvo 202,752 votos (46,58%), según el ente electoral.
Rivas aclaró que la publicación del recuento de votos no significa una «declaración de electos», ya que los partidos todavía pueden «recurrir de revisión aritmética» este fallo
El CSE inicio el proceso de revisión de las actas de votación en Managua la noche del miércoles según dijo para hacer transparente el resultado electoral en la capital, donde el candidato liberal no reconoce el cotejo por considerar que los datos fueron alterados en beneficio de los sandinistas.
La oposición insiste en su demanda de una revisión total del escrutinio a nivel nacional y con observadores locales e internacionales, lo que el CSE rechaza.
«Nosotros no vamos a irnos a sentar con un CSE que ha demostrado parcialidad e interés manifiesto de que gane el FSLN, sino es con presencia de observadores» al igual que demandan distintos sectores y países como Estados Unidos y la Unión Europea, declaró el vicepresidente del PLC, diputado Wilfredo Navarro.
El tribunal electoral anunció que el viernes publicará en los diarios locales el escrutinio en los 146 municipios, como establece la ley, tras lo cual los partidos pueden recurrir de revisión aritmética ante ese poder de Estado.
El procurador general de Justicia, Hernán Estrada, aseguró que el gobierno del presidente Daniel Ortega ha actuado con «mucha prudencia» ante la violencia por los opositores que protestan los resultados adversos en los comicios municipales del domingo.
«El gobierno ha actuado con mucha prudencia, porque si no fuera así, bastaría un llamado del presidente Ortega (a sus seguidores) y no quedaría piedra sobre piedra sobre este país, sobre ninguna emisora y sobre ningún medio de comunicación que lo adversa», dijo Estrada a periodistas que le requirieron su opinión sobre los actos violentos de los últimos días en la capital.
La crisis política desatada tras los comicios tendía a exteriorizarse cuando el gobierno denuncio ante la Organización de Estados Americanos (OEA) a su secretario general, José Miguel Insulza, y a Estados Unidos por hacer causa común con la oposición para deslegitimar los comicios.
El documento, distribuido por la secretaría de comunicación de la Presidencia, menciona que Insulza y Estados Unidos hacen causa común con la oposición para desarrollar «un plan de desestabilización» que conduzca al colapso del gobierno.
Insulza «se extralimita y abusa de sus funciones» al sumarse a posiciones contra el gobierno de Nicaragua sin que haya una resolución de los órganos competentes de la OEA y no puede arrogarse la voluntad soberana de estados integrantes del organismo, dice el documento.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, celebró el triunfo del FSLN en los comicios y acusó a estados Unidos de «instigar» las protestas en el país.
«No quieren reconocer el triunfo en las alcaldías del frente sandinista (…) Ahora viene el gobierno de Estados Unidos y dice que las elecciones fueron una trampa, y otras instituciones internacionales a decir que no fueron transparentes», dijo el mandatario, cercano a Ortega.
Mientras, el Grupo de Rio hizo un llamado a las partes involucradas en el proceso para que eviten los «actos de violencia que pongan en peligro la paz y la estabilidad del país y a mantener una actitud de diálogo, en el marco del Estado de Derecho».
El pronunciamiento fue emitido por representantes de los 22 países que integran ese organismos, en la reunión de Zacatecas, en el norte de México.
El procurador general de Nicaragua, Hernán Estrada, aseguró ayer que el presidente Daniel Ortega ha actuado con «mucha prudencia» ante la violencia desatada por opositores en protesta por resultados adversos en los comicios municipales del domingo.
«El gobierno ha actuado con mucha prudencia, porque si no fuera así, bastaría un llamado del presidente Ortega (a sus seguidores) y no quedaría piedra sobre piedra sobre este país, sobre ninguna emisora y sobre ningún medio de comunicación que lo adversa», dijo Estrada a periodistas que le requirieron su opinión sobre los actos violentos de los últimos días en la capital.
«Gracias a Dios no lo ha hecho. No podemos caer en la provocación, hay gran nivel de serenidad de parte de la dirigencia y no hemos visto eso de parte de los perdedores», dijo Estrada.
Estrada hizo las declaraciones durante una visita al no gubernamental Centro Nicaragí¼ense de Derechos Humanos (CENIDH) para pedir su apoyo para denunciar la agresión al periodista Nicolás Berríos, de Radio Ya, la emisora del gobernante Frente Sandinista, quien fue agredido por desconocidos el miércoles.
El procurador calificó la agresión al periodista como «un acto grave como es la tortura en la vía pública», que parece haber sido realizado por personas que tienen conocimiento de ese tipo de actos.