Rajoy, candidato a presidencia


Mitin. Mariano Rajoy (I), lí­der del PP, con Manuel Fraga, presidente honorario del mismo partido, en su reunión anual en Madrid.

El lí­der de la oposición conservadora española, Mariano Rajoy, fue designado oficialmente hoy candidato del Partido Popular (PP) a la presidencia del gobierno en las elecciones legislativas de marzo tras las crí­ticas por su falta de liderazgo y mientras los socialistas en el gobierno encabezan las encuestas.


«Acepto el reto», «el único objetivo es gobernar, me dedicaré en exclusiva a esta tarea, ganar las elecciones», prometió Rajoy ante los miembros de la junta directiva del PP en una declaración televisada.

Rajoy fue designado por su partido durante una junta directiva, el órgano a nivel nacional, después de varias semanas de crí­ticas por su falta de liderazgo y de movimientos entre responsables de su formación para posicionarse en la carrera por el gobierno e incluso con vistas a su sucesión si pierde los comicios.

«Exijo al partido popular que se dedique a este único objetivo», dijo a los responsables «populares», a quienes pidió «sentido común» después de los roces de las últimas semanas.

Rajoy repite candidatura tras su fracaso como lí­der conservador en las elecciones legislativas de marzo de 2004, que ganó el socialista José Luis Rodrí­guez Zapatero tras los atentados islamistas del 11 de septiembre en Madrid, en que murieron 191 personas.

«Quiero ser presidente del gobierno de España porque es mi paí­s, porque quiero a España y porque siento a España», «y con vuestra ayuda lo voy a ser», aseguró, tras recordar que su formación ganó las elecciones municipales de mayo, su primera victoria desde el año 2000.

Vaticinó que «el tiempo de la credibilidad del señor Zapatero ha terminado». «Somos mucho mejores, tenemos equipos mucho mejores y hemos demostrado que sabemos gobernar con eficacia», subrayó el sucesor en las filas conservadoras de José Marí­a Aznar, que fue jefe de gobierno conservador de 1996 a 2004.

El contrincante del presidente Rodrí­guez Zapatero prometió que sus prioridades serán la unidad de España, la lucha contra el terrorismo y el bienestar de las familias.

Rajoy denunció con fuerza el intento fallido del actual gobierno socialista de negociar la paz con la organización independentista armada vasca ETA y estimó que hay que «derrotar» a la organización, y no «negociar» con ella.

Asimismo criticó la polí­tica de Zapatero de otorgar más autonomí­a a las regiones españolas, y defendió «la España de las autonomí­as, no la España de las soberaní­as», en referencia a los sectores nacionalistas de algunas regiones.

Además echó en cara al gobierno socialista el haber recibido una «extraordinaria herencia» en materia económica y de no haber hecho nada por ampliarla.

La oficialización de Rajoy como candidato a presidente del gobierno se produce cuando faltan siete meses para los comicios y tras una serie de crí­ticas del partido socialista por su falta de carisma.

Estas crí­ticas suceden a la pugna creada dentro del PP debido a la voluntad del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, de presentarse a las legislativas, lo que muchos consideran una maniobra para poder suceder a Rajoy en el futuro.

La propuesta de Gallardón fue desestimada por varios responsables cercanos a Rajoy, entre ellos la presidenta de la Comunidad regional de Madrid, también barajada como posible sucesora de Rajoy.

La comentada falta de liderazgo del lí­der conservador, de 52 años, viene además apoyada por unas recientes encuestas.

La semana pasada, un sondeo de la radio Cadena Ser, cercana al partido socialista, reflejaba que el PSOE superarí­a en 4,5 puntos al PP si hubiera actualmente elecciones, con un 44% frente a un 39,5%, mientras que según El Mundo, los socialistas aventajarí­an al PP en un 1,4 puntos (41,1% frente a 39,7%).

El sondeo mostraba que antes que a Rajoy (24%), los electores del PP prefieren como candidato al alcalde de Madrid (44%) y al ex director del FMI, Rodrigo Rato (24,8%).

Ataja crí­ticas

La decisión de Mariano Rajoy de ser designado candidato oficial del opositor Partido Popular (PP) a la jefatura del gobierno sucede a las crí­ticas de las últimas semanas a su falta de liderazgo y a los movimientos en su propio partido para tratar de sucederle.

El alcalde de Madrid, el moderado Alberto Ruiz-Gallardón, pudo haber precipitado la designación de Rajoy siete meses antes de los comicios, que todaví­a no se han convocado oficialmente.

Gallardón anunció a mediados de agosto su deseo de presentarse a diputado para ayudar al lí­der del PP a ganar las elecciones tras el fracaso de marzo de 2004 frente al socialista José Luis Rodrí­guez Zapatero, actual presidente del gobierno.

No era la primera vez que el alcalde de Madrid, que ha conseguido cuatro mayorí­as absolutas seguidas –dos como presidente de la comunidad regional de Madrid y otras dos como alcalde– manifestaba esta aspiración.

La propuesta de Gallardón volvió a levantar una lluvia de crí­ticas de varios responsables de su partido cercanos a Rajoy, entre ellos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a quien también se le atribuyen ambiciones en la sucesión del lí­der conservador si éste perdiera los comicios de marzo.

Esta guerra interna del PP fue vista por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) como la evidencia de la falta de liderazgo del bonachón lí­der del PP.

«Unos quieren a Esperanza Aguirre, otros a Rato y los menos a Gallardón, pero nadie apuesta por Rajoy», evaluó el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, que estimó que «nadie da un duro por Rajoy».

Blanco dijo aún este domingo que Rajoy «adelantó su nominación como candidato (…) porque nadie en el PP confí­a en él» y él «desconfí­a de todos».

Incluso el fundador y presidente honorí­fico del PP, Manuel Fraga, expresó su apoyo al alcalde de Madrid y aconsejó «ir empezando a negociar las sucesiones» dentro de la formación.

Sobre todo si pierde Rajoy, que sumarí­a su segundo fracaso electoral después del de marzo de 2004, momento en que el PP del jefe del gobierno de entonces, José Marí­a Aznar, se habí­a debilitado por el enví­o de tropas a Irak y sufrió los efectos de los atentados islamistas del 11 de marzo en Madrid, perpetrados tres dí­as antes de los comicios.

Durante esos tres dí­as, el gobierno conservador insistió en que los atentados eran obra de la organización independentista armada vasca ETA.

Otro nombre barajado en el PP y por la opinión pública ante las elecciones es el saliente director del FMI, Rodrigo Rato, que decidió dejar el cargo antes del fin del mandato, aunque según el diario el Mundo «no figurará en las listas del PP bajo ninguna circunstancia».

Un sondeo de la semana pasada en ese periódico mostraba que antes que a Rajoy (24%), los electores del PP prefieren como candidato al alcalde de Madrid (44%) y al ex director del FMI, Rodrigo Rato (24,8%).

Según El Paí­s del domingo, si Rato «tení­a a casi todo el partido entusiasmado con la idea de que formara tándem con Rajoy en Madrid», «con Gallardón sucede algo muy distinto» por el rechazo que provoca en muchos responsables.

Pero advierte la cúpula se está impacientando porque el candidato conservador no toma ninguna decisión sobre el papel del alcalde de Madrid en las elecciones.