«Estoy convencido de la inocencia de la infanta», dijo Mariano Rajoy. «Las cosas le irán bien». Su defensa de Cristina de Borbón, imputada por la Justicia, desató hoy polémica en España y reforzó en su convicción a quienes hablan de un trato de favor a la hija del rey Juan Carlos.
Hasta ahora había sorteado el asunto con el formalismo del respeto a la actuación de la Justicia cada vez que se le preguntaba por la infanta.
Pero en la entrevista en televisión de anoche se pronunció por primera vez sobre el tema. Y rompió una lanza a favor de Cristina de Borbón, cuando faltan menos de 20 días para que la hija pequeña del rey de España sea interrogada como imputada por presuntos delitos fiscales y de blanqueo de dinero.
«Rajoy debería decir que respetará la Justicia y no que le va a ir bien. ¿Cómo no le va a ir bien con los defensores que tiene?», se quejó hoy el diputado de Izquierda Unida (IU) José Luis Centella.
En España existe la sensación de que la infanta recibe un trato de favor en el caso de corrupción en el que su marido, Iñaki Urdangarin, está imputado desde hace más de dos años por haberse apropiado presuntamente de seis millones de euros de dinero público.
Un caso que ha hundido a la monarquía española en su peor crisis de imagen en los 38 años de reinado de Juan Carlos. Y en el que la infanta se convertirá el 8 de febrero en la primera familiar directa del monarca en declarar ante la Justicia como imputada.
Según una encuesta publicada a principios de mes por el diario «El Mundo», el 90,1 por ciento de los españoles no cree que en este caso la Justicia sea igual para todos. Las palabras de Rajoy reforzaron hoy esa sensación y también la de quienes creen que existe injerencia del Ejecutivo en el sistema judicial.
«Nunca un presidente se había mostrado tan categórico en un asunto sometido a los tribunales y esto vuelve a reforzar la sospecha de que no todos somos iguales ante la ley», señalaba hoy el editorial de «El Mundo», que añadía que Rajoy habló «con una contundencia impropia de un presidente que se pronuncia sobre un asunto sub índice».
La primera imputación de la infanta, cuando en abril de 2013 el juez José Castro la consideró posible cómplice de Urdangarin, fue anulada por una instancia judicial superior.
Y ahora, con la segunda, el fiscal arremetió de forma inusitada contra el magistrado, acusándolo de urdir una «teoría conspiratoria» para imputarla. Todo ello después de un lío con unas facturas falsas que presentó la infanta y que la Agencia Tributaria dio por válidas.
Hace poco, además el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, expresaba su deseo de que el 8 de febrero se le ahorre a la infanta el paseíllo público de entrada a pie al juzgado de Palma de Mallorca, el mismo que ha tenido que recorrer el resto de los imputados, incluido su marido. Unas palabras interpretadas como un intento de protección a la infanta.
La izquierda parlamentaria ha expresado en varias ocasiones su convicción de que la fiscalía y el gobierno intentan, cuanto menos, proteger a la hija del rey. Una protección dirigida a una monarquía en caída libre en las encuestas cuando el país atraviesa un momento muy delicado por la tensión independentista en Cataluña y por las consecuencias sociales de la crisis económica.
La forma en la que Rajoy puso el lunes por la noche «una mano en el fuego» por la infanta, expresión en la que coincidieron hoy los dos diarios de información general más importantes de España, «El País» y «El Mundo», no hace sino alimentar esa convicción.
Rajoy es «la mano que mueve al fiscal», dijo el diputado de IU José Luis Centella. «Lo que sí parece claro es que la fiscalía no es tan independiente como parece», señaló el portavoz parlamentario del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Aitor Esteban, sugiriendo que el Ejecutivo instruye a la fiscalía a favor de la infanta.
Unión, Progreso y Democracia (UPyD) registró en el Congreso de los Diputados una petición para que Rajoy explique qué informaciones tiene para expresar la «certeza» de que a la infanta le irá bien con la Justicia.
La polémica hoy fue tal, que el propio Partido Popular (PP) salió a arropar a Rajoy. «No hay absolutamente ninguna injerencia» por parte del gobierno, aseguró el portavoz parlamentario de la formación, Alfonso Alonso. Más lírico fue el presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada. Rajoy «hizo una manifestación creo que salida del corazón y puramente personal», dijo.