R E A L I D A R I O (DLXXXV)


(En el Realidario 584, el apartado «Don Dinero» salió tunco o cuto. Para su correcta comprensión el párrafo completo debe decir: «En entrevista exclusiva, para variar, don Dinero, el famoso y poderoso caballero admite, no sin cierto aire de vanidosa suficiencia, que sin él la democracia que se padece en el paí­s de la eterna ?democracia de mercado, democracia de cartón, democracia de baja intensidad? sencillamente no existirí­a, serí­a imposible».

René Leiva

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Polí­ticos promiscuos. Con natural repugnancia, el electorado honrado y trabajador ha observado la calidad moral y ética de los polí­ticos en contienda ante esa serie tan arraigada de quemadas de canilla (o de rancho), incestos, estupros, violaciones en masa, divorcios o simples separaciones temporales, casamientos contra natura, vueltas a arrejuntar, cantineos, noviazgos súbitos, pedidas de mano, cambios de pareja, orgí­as grupales, en fin, que esas hordas promiscuas perpetran de forma abierta u oculta, en el afán de sus seudolí­deres y caciques por mamar, beber leche, robarse al ternero y acostarse con mi amiga la vaca (que simboliza al Estado, sus órganos e instituciones). Estas Neosodoma y Neogomorra polí­ticas sólo podrán ser abolidas con una nueva lluvia de fuego ?esta vez chubasco nuclear.

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El súper «espot». Voceros de los grandes estudios cinematográficos de Jólibud tan confirmado que, en efecto, estrategas de la UNE y del PP viajaron hasta allá con jugosas ofertas a celebrados directores como Francis Ford Coppolla, Alfred Hitchcock, John Houston, Gene Wilder, Robert Altman o Stanley Kubrick, para que tal vez dichos artistas se hicieran la campaña de realizar algunos espots o anuncios propagandí­sticos altamente creativos, con muchos efectos especiales, para consumo inmediato de las masas electorales indecisas, que se inclinarí­an por la más taquillera de dichas superproducciones, o sea la candidata a algún Oscar de la Academia, en caso de ser nominada por el glorioso y honorable Tribunal «Supremo» Electoral.

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El abuelo Geno, extraditable. Fuentes del Averno que piden reserva de su identidad, reconocen que desde hace veinticinco (25) años han solicitado la extradicción de Efraí­n el Anticristo para ser por fin juzgado en aquel lugar de castigo y tormento eternos, pero el abuelo Geno, como a tal sujeto se le conoce en la intimidad de su honorable familia (la familia modelo), con las argucias propias de su í­ndole humana, moral y polí­tica, ha sabido eludir no únicamente los reclamos infernales ?que serán los que en última instancia sean cumplidos, tarde o temprano y con creces?, sino también las estériles exigencias de justicia humana en el paí­s de la impunidad institucionalizada (las autoridades divinas no quieren ni deben ensuciarse las manos y han delegado el proceso a quien corresponde). Pero las mismas fuentes del Báratro aseguran tener firmes indicios de que en el curso de la legislatura 2008-2012 en el honorable, la extradición del abuelo Geno (o Efraí­n el Anticristo) se cumplirá, con o sin autorización legal. Hasta no ver…

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Guerrerismo sionista a la francesa. El no tan flamante presidente de Francia, el judí­o de origen húngaro Nicolás Sarkozy y su también israelita canciller Bernard Kouchner, quieren implicar a toda Europa para agredir a Irán por el derecho y la soberaní­a de la antigua Persia ?paí­s no semí­tico? para «enriquecer» uranio con los fines que le dé la gana. Los mandamases franceses se alinean con sus pares de Yanquilandia, un imperio plagado de sionistas geopolí­ticos y económicos, donde «Petrolero» Bush es sólo otro tí­tere visible. (Con información de Al-Qaeda.)

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El gen de masoquismo polí­tico. De última hora, un renombrado equipo de genetistas guatemaltecos está descubriendo en estos momentos el gen, también guatemalteco, del masoquismo polí­tico, es decir, localizado durante la primera ronda de elecciones generales y coroneles. En principio, dicho gen ha sido el responsable directo de los sucesivos gobiernos «libremente» electos durante las dos últimas décadas, adelantaron los cientí­ficos. Pero habrá más sorpresas, incluso más sorprendentes.