El umbral de la pobreza. En este preciso momento, cuando el probable lector descifra esta nota, una cantidad no determinada de personas cruza el umbral de la pobreza, según los expertos, aunque la mayoría no lo sepa ni se dé cuenta de inmediato, ya que dicho umbral, al parecer, es ubicuo, está por todas partes, se le pone a uno enfrente y cualquiera lo atraviesa en el momento menos pensado ni mucho menos deseado. (Debería de haber un letrero, precisamente en el dintel de la pobreza, bien visible, con esa palabra, «POBREZA», no para eludir el inevitable ingreso, porque eso es imposible; más bien para prevenir desagradables sorpresas.) ¿Y cómo saber con toda certeza cuando ya se cruzó el referido umbral? ¿Existe también, en concordancia arquitectónica, un dintel de la pobreza? ¿Hay manera de retorno, de que uno pueda volver sobre sus pasos, en reculada, a como estaba antes de cruzar el aborrecible umbral? ¿Las personas pasan una por una, por familia, vecindario, aldea, caserío…? ¿Son la riqueza de unos pocos, la injusticia social, la explotación del hombre por el hombre, el neocolonialismo, entre otros, los constructores del maldito umbral? ¿Qué esperan las autoridades para destruir, abolir, demoler de una vez por todas el aborrecible umbral, con todo y dintel? ¿Es posible que un acomodado cruce el umbral de la pobreza, disfrazado de pobre, sólo por curiosidad o por interés científico, esté allá (o aquí) unos días y luego retorne a seguir en el disfrute de sus muchos medios económicos? ¿Es cierto que en ocasiones el umbral de la pobreza se interpola o entrevera con el portón de grandes empresas o leoninos tratados de «libre» comercio?
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Nunca existirá el mejor momento. En el país de la eterna, el mejor momento para hablar de realizar una reforma tributaria está fuera del tiempo. O sea que sería una coyuntura u ocasión más bien ideal, propia de un devenir filosófico o metafísico, pero nunca del tiempo que marca el reloj y registran los calendarios convencionales, según los expertos del glorioso CACIF. En cambio, peores momentos para hablar de pagar impuestos se dan todos los días, incluso dentro del tiempo ordinario, o precisamente porque todo cabe dentro del tiempo corriente. (Con información de CEES, UFM, ASIES, CIEN, por lo menos.)
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Motivos cigí¼eñales. En entrevista exclusiva, mi amiga la cigí¼eña confiesa que está considerando, con asesoría técnica, declararse en huelga de alas y pico caído como medida de solidaridad con los bebés guatemaltecos, en vista de la desnaturalizada serie de desmanes perpetrados contra esos inocentes por parte de los propios padres y de la sociedad en pleno. Mi amiga la cigí¼eña dice sentirse culpable, en alguna medida por traer niños a este infierno al que no han pedido venir ni mucho menos quedarse a vivir en él, si vivir puede llamarse a sufrir hambre, desnutrición, maltrato, abusos de todo tipo, enfermedades, escaso desarrollo físico y mental, escamoteo del juego y la diversión, muerte prematura, ser objeto de venta (o reventa) y competir con aguacates, trabajo precoz, explotación laboral, analfabetismo, lavado de cerebro por la sociedad de consumo, alienaciones diversas, en fin. Mi amiga la cigí¼eña reconoce que es un poco tarde para ponerse en huelga al cabo de tanto sufrimiento totalmente inmerecido, aunque tampoco espera demasiada respuesta de los humanos ante sus medidas de hecho. ¿Y qué pide en concreto, tomando en cuenta sus especiales atribuciones dentro de la sociedad? ¿En concreto?
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En Guatemala los tres poderes del Estado son dos: el Ejecutivo.