¿RECONCILIACIí“N? Dicen que la sociedad guatemalteca está lejos de reconciliarse. Falso, mentira, un desatino. Ni lejos ni cerca. ¿Cuándo, por ventura, nuestra sociedad ha estado conciliada, en concordia, armonía, buena relación, avenencia y otras bellezas semejantes? ¿Conocemos, hemos vivido y experimentado, como colectividad multi, pluri e inter, durante un corto lapso siquiera, algo que pueda llamarse conciliación? Sociedad reprimida sí, autorreprimida también. Lo que hemos tenido en varias épocas, durante las dictaduras y los autoritarismos, ha sido resignación, alienación, escapismo, paciencia, disimulo, resistencia pasiva. ¿Acaso estábamos «conciliados» durante la década revolucionaria o antes de la guerra sucia? ¿Cómo restablecer, establecer de nuevo o recuperar lo que jamás hemos sido ni tenido? ¿Cuándo pondremos la primera piedra de una genuina conciliación?
PECES GORDOS Y CHIVOS EXPIATORIOS. Ante rumores insistentes que confunden a la ciudadanía honrada y trabajadora, y en campo fiado, la Coordinadora Nacional de Chivos Expiatorios de Guatemala (CONACHIEXGUA) desea aclarar de una vez por todas que nunca le ha unido ningún tipo de vínculo o relación con la Gremial de Cuellos Blancos y Peces Gordos de Guatemala (CUBLAPEGORGUA), ya que algunos miembros de esta segunda organización, cuando milagrosamente son alcanzados por el largo brazo de la ley (sic), alegan pertenecer a la CONACHIEXGUA, lo cual es una aberración tanto jurídica como histórica, es decir que en su hipocresía, mendacidad y cobardía proverbiales -cuando han adelgazado o perdido el cuello-, pretenden adoptar una calidad que les es totalmente extraña. Es más, todos los sinvergí¼enzas peces gordos y criminales de cuello blanco han sido explotadores, victimarios y verdugos de los genuinos, legítimos y auténticos chivos expiatorios, según la CONACHIEXGUA. (En qué cabeza cabe que un pundonoroso chafarotón de alta graduación, digamos, que robó cientos de millones y vive como potentado en lujoso «penthouse», pueda pertenecer a las gloriosas filas de chivos expiatorios?)
ICONORRAGIA E ICONORREA. No sólo palabras como libertad, justicia, democracia o política han sido evaluadas, tergiversadas, prostituidas. También expresiones como carisma, leyenda (legendario), mito (mítico), culto o liturgia, icono… Conceptos despojados de su prístina vestidura y utilizados en calidad de comodines con los que se puede designar casi cualquier cosa que incluso les es opuesta o antagónica. La apropiación iletrada y torpe de icono, por ejemplo (acentuado en la segunda sílaba), ha derivado en una iconorragia o iconorrea que amenaza con convertir en «imagen religiosa pintada al estilo bizantino» a todo ser, entidad o cosa que esté a tiro, al menos en la mente y en los rudimentos conceptuales de ciertos «iconoclastas» del lenguaje.