R E A L I D A R I O (DCXCVII)


rene-leiva-pixeleada

LA BASURA EN SU LUGAR. Hurgadores y guajeros del basurero de la historia confirman que por esta época cuatrienal dicho lugar se incrementa con la llegada, muy esperada, de varios de los mal llamados partidos polí­ticos que por fortuna desaparecen del mapa nacional, en parte gracias a los electores, algunos con tres, cinco y hasta diez o quince años de gloriosa fundación. Los hurgadores y guajeros de la historia confirman que ni los señores zopilotes encuentran algo aprovechable en dicha bazofia polí­tica, valga la redundancia.

René Leiva

 


*****
LLAMADOS DE LA NATURALEZA. En el paí­s de la eterna, en estación de votaciones generales y coroneles, salen de la oscuridad y el silencio, brotan de sus madrigueras y de debajo de las piedras, ciertos entes que durante poco menos de cuatro años se la pasan en letargo y no dan señales de vida mientras que la “nueva” campaña polí­tica no se ponga más o menos caliente. Hay desde exconstituyentes celosos del estricto cumplimiento de la ley fundamental y de acuerdo con particulares intereses, a improvisados columnistas de prensa con clara tendencia como amanuenses o mercenarios de la pluma, al servicio de inconfesables intereses partidarios o sectoriales, etcétera. Al cabo, una vez saciados sus bajos instintos institucionales, jurí­dicos, legalistas y por demás democráticos, dichos entes regresan a la oscuridad y el silencio, a sus madrigueras y debajo de las piedras, hasta un nuevo llamado de la naturaleza, tan sabia.
LA IMPORTANCIA DE UN AJONJOLí. La relatividad y subjetividad de términos como pequeñez e importancia son evidentes cuando de un ajonjolí­ se trata. Qué tan poco o nada puede importar, interesar o convenir un determinado asunto, cosa, hecho o persona suele compararse, en orden de tamaño, con un pepino, un rábano (sin hojas), un bledo o un comino. (Nótese que, curiosamente, sólo se trata de alimentos.) Ahora bien, ¿por qué, dentro de ese desorden de ideas, nunca se ha tomado en cuenta al ajonjolí­, también llamado sésamo, al extremo de que jamás se ha oí­do a nadie decir “a mí­ tal y tal cosa me importa un ajonjolí­â€? Eso por no mencionar aquí­, aunque ya lo estoy haciendo, a la nanotecnologí­a y la microelectrónica y sus correspondientes nano y microterminologí­as, de enorme o descomunal importancia hoy en dí­a en el campo de la cibernética y sus variadas aplicaciones. Pero en las relaciones humanas, tan subjetivas, sensibles y emotivas, no debe perderse de vista ni despreciarse un solo ajonjolí­, así­ sea para compararlo con nada.