LA BASURA EN SU LUGAR. Hurgadores y guajeros del basurero de la historia confirman que por esta época cuatrienal dicho lugar se incrementa con la llegada, muy esperada, de varios de los mal llamados partidos políticos que por fortuna desaparecen del mapa nacional, en parte gracias a los electores, algunos con tres, cinco y hasta diez o quince años de gloriosa fundación. Los hurgadores y guajeros de la historia confirman que ni los señores zopilotes encuentran algo aprovechable en dicha bazofia política, valga la redundancia.
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LLAMADOS DE LA NATURALEZA. En el país de la eterna, en estación de votaciones generales y coroneles, salen de la oscuridad y el silencio, brotan de sus madrigueras y de debajo de las piedras, ciertos entes que durante poco menos de cuatro años se la pasan en letargo y no dan señales de vida mientras que la “nueva†campaña política no se ponga más o menos caliente. Hay desde exconstituyentes celosos del estricto cumplimiento de la ley fundamental y de acuerdo con particulares intereses, a improvisados columnistas de prensa con clara tendencia como amanuenses o mercenarios de la pluma, al servicio de inconfesables intereses partidarios o sectoriales, etcétera. Al cabo, una vez saciados sus bajos instintos institucionales, jurídicos, legalistas y por demás democráticos, dichos entes regresan a la oscuridad y el silencio, a sus madrigueras y debajo de las piedras, hasta un nuevo llamado de la naturaleza, tan sabia.
LA IMPORTANCIA DE UN AJONJOLí. La relatividad y subjetividad de términos como pequeñez e importancia son evidentes cuando de un ajonjolí se trata. Qué tan poco o nada puede importar, interesar o convenir un determinado asunto, cosa, hecho o persona suele compararse, en orden de tamaño, con un pepino, un rábano (sin hojas), un bledo o un comino. (Nótese que, curiosamente, sólo se trata de alimentos.) Ahora bien, ¿por qué, dentro de ese desorden de ideas, nunca se ha tomado en cuenta al ajonjolí, también llamado sésamo, al extremo de que jamás se ha oído a nadie decir “a mí tal y tal cosa me importa un ajonjolíâ€? Eso por no mencionar aquí, aunque ya lo estoy haciendo, a la nanotecnología y la microelectrónica y sus correspondientes nano y microterminologías, de enorme o descomunal importancia hoy en día en el campo de la cibernética y sus variadas aplicaciones. Pero en las relaciones humanas, tan subjetivas, sensibles y emotivas, no debe perderse de vista ni despreciarse un solo ajonjolí, así sea para compararlo con nada.