Respiro efímero. Por tres o cuatro días la ciudad -esta, nuestra- recupera su catadura humana, su dimensión civilizada, su espíritu inicial. Le luce la soledad, el silencio le acomoda, el abandono aparente la enaltece. (Porque el homenaje circunstancial de la ausencia es transitorio: los tránsfugas siempre regresan, por desgracia).
Por tres o cuatro días la mirada puede transitar abierta por esas calles de repentina luz despierta y aire absuelto. Calles que recuperan su voz antigua y se enjuagan de trillados ecos. En esa tregua momentánea se respiran retoños de lo sagrado en alguna esquina, sin la mordaza del prosaísmo consumista o el acicate de la prisa o la amenaza de balas perdidas. Pocos mercaderes y fariseos y Herodes quedaron en el templo y sus alrededores.
Porque el infierno, siempre, son los otros y sus días lunes. La vida se nos va y nos regresa en breves respiros cíclicos.
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Reducto plural. La Semana Santa, qué duda cabe, siempre ha sido una proverbial conmemoración del catolicismo, de la iglesia Universal, primitiva, de los orígenes cristianos. El recuerdo ceremonial, escenificado y multitudinario de la pasión de Jesucristo es, qué duda cabe, una reserva de la identidad guatemalteca, otro envoltorio mágico. Procesiones, alfombra de serrín o aserrín teñido y flores, marchas fúnebres, comidas en comunión, qué duda cabe, son el santuario disperso de nuestro mestizaje sincrético, ecléctico y dialéctico. Reducto plural. Una Semana Santa ajena al mercado globalizado de los milagros cibernéticos y sectarios, qué duda cabe, es tradición de raigambre subalterna, en donde desea reflejarse siquiera por pocas horas el cada vez más disperso y borroso espíritu guatemalteco. (Con la colaboración de mi maestro y compadre Perogrullo).
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El abortado programa «Congreso Saludable. De acuerdo con reciente sondeo parlamentario, la gran mayoría de diputados estaría en total y rotundo desacuerdo con que se les proporcionara vaso de Incaparina y galleta nutritiva a fin de obtener de ellos un mayor rendimiento en cuanto a emisión de leyes, fiscalización de otros órganos del Estado e interpelación de ministros, no obstante que los mencionados alimentos contribuirían, según estudios nutricionales, a evitar el transfuguismo o la deserción y la repitencia o reelección de congresistas vitalicicios, así como a mejorar la talla intelectual, moral, ética, política y patriota de los legisladores. Incluso se sabe que los diputados han abortado un progresista proyecto piloto denominado «Congreso Saludable», que tendría como base precisamente la ingesta de Incaparina y galleta nutritiva, el cual mejoraría los hábitos higiénicos y nutricionales de los legisladores, sean nuevos o reelectos, sin perjuicio de partidos representados, bancadas, alianzas circunstanciales y pactos de caballeros (sic)
¿Qué hay detrás de esa contundente negativa sin honrosas excepciones, a alimentarse con Incaparina y galleta nutritiva por parte de los «representantes», en lugar de un onoroso almuerzo chatarra?
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COMO representante de la unidad nacional y en el plano internacional, «Espiritual» Colom nos simboliza mejor a los guatemaltecos que una mano dura, cara de piedra y corazón de hielo.
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DE Mí‰DICO, músico, poeta, teólogo, analista independiente, asesor técnico y loco, todos tenemos un poco.
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ANTES de ingresar al cielo o al infierno ¡APAGUE SU CELULAR!