R E A L I D A R I O (DCVIII)


Respiro efí­mero. Por tres o cuatro dí­as la ciudad -esta, nuestra- recupera su catadura humana, su dimensión civilizada, su espí­ritu inicial. Le luce la soledad, el silencio le acomoda, el abandono aparente la enaltece. (Porque el homenaje circunstancial de la ausencia es transitorio: los tránsfugas siempre regresan, por desgracia).

René Leiva

Por tres o cuatro dí­as la mirada puede transitar abierta por esas calles de repentina luz despierta y aire absuelto. Calles que recuperan su voz antigua y se enjuagan de trillados ecos. En esa tregua momentánea se respiran retoños de lo sagrado en alguna esquina, sin la mordaza del prosaí­smo consumista o el acicate de la prisa o la amenaza de balas perdidas. Pocos mercaderes y fariseos y Herodes quedaron en el templo y sus alrededores.

Porque el infierno, siempre, son los otros y sus dí­as lunes. La vida se nos va y nos regresa en breves respiros cí­clicos.

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Reducto plural. La Semana Santa, qué duda cabe, siempre ha sido una proverbial conmemoración del catolicismo, de la iglesia Universal, primitiva, de los orí­genes cristianos. El recuerdo ceremonial, escenificado y multitudinario de la pasión de Jesucristo es, qué duda cabe, una reserva de la identidad guatemalteca, otro envoltorio mágico. Procesiones, alfombra de serrí­n o aserrí­n teñido y flores, marchas fúnebres, comidas en comunión, qué duda cabe, son el santuario disperso de nuestro mestizaje sincrético, ecléctico y dialéctico. Reducto plural. Una Semana Santa ajena al mercado globalizado de los milagros cibernéticos y sectarios, qué duda cabe, es tradición de raigambre subalterna, en donde desea reflejarse siquiera por pocas horas el cada vez más disperso y borroso espí­ritu guatemalteco. (Con la colaboración de mi maestro y compadre Perogrullo).

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El abortado programa «Congreso Saludable. De acuerdo con reciente sondeo parlamentario, la gran mayorí­a de diputados estarí­a en total y rotundo desacuerdo con que se les proporcionara vaso de Incaparina y galleta nutritiva a fin de obtener de ellos un mayor rendimiento en cuanto a emisión de leyes, fiscalización de otros órganos del Estado e interpelación de ministros, no obstante que los mencionados alimentos contribuirí­an, según estudios nutricionales, a evitar el transfuguismo o la deserción y la repitencia o reelección de congresistas vitalicicios, así­ como a mejorar la talla intelectual, moral, ética, polí­tica y patriota de los legisladores. Incluso se sabe que los diputados han abortado un progresista proyecto piloto denominado «Congreso Saludable», que tendrí­a como base precisamente la ingesta de Incaparina y galleta nutritiva, el cual mejorarí­a los hábitos higiénicos y nutricionales de los legisladores, sean nuevos o reelectos, sin perjuicio de partidos representados, bancadas, alianzas circunstanciales y pactos de caballeros (sic)

¿Qué hay detrás de esa contundente negativa sin honrosas excepciones, a alimentarse con Incaparina y galleta nutritiva por parte de los «representantes», en lugar de un onoroso almuerzo chatarra?

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COMO representante de la unidad nacional y en el plano internacional, «Espiritual» Colom nos simboliza mejor a los guatemaltecos que una mano dura, cara de piedra y corazón de hielo.

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DE Mí‰DICO, músico, poeta, teólogo, analista independiente, asesor técnico y loco, todos tenemos un poco.

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ANTES de ingresar al cielo o al infierno ¡APAGUE SU CELULAR!