R E A L I D A R I O (DCLXI)


EL FUTURO EN MARTE. ¿En dónde tiene puestos sus pies Ray Bradbury? ¿Qué estará fumando ahora el buenazo de Ray? Como buen yanqui, con sentido expansionista e imperialista, el autor de «Crónicas marcianas» propone establecer bases en la Luna y luego colonizar Marte para así­ los «americanos» de ahora llegar a ser «marcianos» con muchas gotas de sangre judí­a, por supuesto. ¿Piensa Ray sembrar de destacamentos militares y estaciones nucleares el suelo marciano, explotar la minerí­a y los yacimientos petrolí­feros, extraer todo tipo de materias primas, todo ello previo arrasamiento de la flora y fauna del planeta rojo? ¿Acaso cree don Bradbury que los marcianos recibirán a los invasores terrí­colas con lanzas, flechas y piedras lanzadas con hondas de hule canche? ¿Cuántas masacres y genocidios extraterrestres calcula el fantasioso Ray que bastarán para que la bandera atroz de las barras y estrellas ondee en el cielo sangriento? ¿Ignora Bradbury que el humano es el peor virus de la Ví­a Láctea y aun así­ piensa inyectar dicho organismo letal en inofensivos cuerpos celestes, después de transformar su planeta madre en un venenoso desierto inhabitable? ¿Abandonarán las ratas humanas, un dí­a no lejano, el nativo barco terrestre naufragante que ellas mismas han socavado, e irrumpirán en Marte con las mismas armas de doble filo de la soberbia bí­blica? («Seréis como dioses» es algo más que una frase infusa y tentadora en los genes humanos.)

René Leiva

MENTALIDAD Y PRíCTICA HEGEMí“NICAS TRIUNFALISTAS. No puede haber paz sin guerra y muerte; no hay progreso sin destrucción de la naturaleza; no hay libre mercado sin la explotación humana, la estafa, el despojo; no hay éxito individual (el único posible) sin fracaso colectivo. Etcétera.

TRANSPARENCIA. Siempre con el debido respeto, yo no puedo creer que el señor Contralor General de Cuentas sea transparente, tal como se le ha considerado, toda vez que, por ejemplo, cuando el licenciado está colocado entre una persona y otra, ninguna de éstas, por su lado, puede ver a la otra, o sea que es imposible apreciar algo con la vista a través del licenciado, como si su honorable persona fuese de cristal o de nailon translúcido. Por hallarse el licenciado sujeto a las leyes fí­sicas y estar su cuerpo constituido de materia orgánica, de naturaleza más bien opaca, que impide el paso de la luz, como sucede con la mayorí­a, su pretendida transparencia tendrí­a que ser analizada y comprobada por un equipo idóneo de expertos en fí­sica cuántica y en la teorí­a de la antimateria, y si el resultado es positivo ya podrí­a considerarse transparente al licenciado, con certeza cientí­fica.

MACABRO. ¿Qué le dijo el muerto a su tumba, terminando el funeral? Por fin solos.

EPITAFIOS: fes de erratas.