¿Quo Vadis, Guatemala?


Durante los muchos años que he vivido, nunca antes me habí­a desconcertado tanto la situación que aflige a nuestro paí­s.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

El Ejecutivo se encuentra como un trompo, en un constante aislamiento donde los tradicionales grupos de poder le critican, le cuestionan y no le permiten actuar.

 

El Legislativo es como una rueda de caballitos. Los diputados se suben o bajan de bancada, sobresalen, no los que más piensan y trabajan sino los que más atacan y gritan, llegando al extremo de utilizar megáfonos, sin ponerse de acuerdo en una agenda de nación.

 

El Organismo Judicial no logra obtener un consenso de quién lo debe presidir y dirigir. De forma agresiva, conocidos grupos utilizan campos pagados y a los medios escritos afines para cuestionar el criterio, la independencia y la ecuanimidad de jueces y magistrados.

 

La Corte de Constitucionalidad, igual que yoyo, sube y baja en las noticias sobre sus gastos; los magistrados, improcedentemente, se dicen y contradicen públicamente.

 

Las alcaldí­as, en su mayorí­a, viven de los aportes del gobierno central y no se conoce bien qué hacen.

 

El sector empresarial organizado no propone ninguna solución a la situación nacional, sus dirigentes se reeligen pero no se renuevan, lo que implica un empresariado estático que sobrevive, pero que no innova ni produce más que opiniones tradicionales e ineficientes.

 

Las remesas familiares, fuente de mayor combate a la pobreza y la principal ayuda a la población guatemalteca continúan bajando como consecuencia de la pérdida de empleos en los Estados Unidos, evidenciando que cada dí­a más se afectará la economí­a nacional.

 

Las exportaciones decrecen, especialmente las que más mano de obra utiliza como es la maquila. Las exportaciones tradicionales, gracias al mercado internacional han mejorado sus ingresos; sin embargo, ello no significa mayor distribución de riqueza, mayores ingresos fiscales o mayores salarios.

 

Ni el Ejecutivo, ni el Legislativo toman acciones que pudieran calificarse de adecuadas para combatir el desempleo, estabilizar y hacer accesible los productos de la canasta básica, actualizar los sueldos y bonificación salarial.

 

La Comisión de Economí­a y Comercio Exterior del Congreso, integrada por 21 diputados que representan todos los partidos polí­ticos, no demuestran comprender lo grave e importante que es conservar las plazas de trabajo del paí­s, la recaudación de impuestos y por inercia continúan hablando de aprobar tratados de libre comercio donde lo único que lograrí­amos serí­a la perdida de impuestos, de plazas de trabajo debido a que los paí­ses con los que se pretende aprobar los mismos, Chile, Colombia y Perú, constantemente aumentan el número de productos que nos exportan, mientras que los que nosotros exportamos permanecen estáticos. Para convencernos, plantean que sus nacionales invertirán en Guatemala para exportar a Estados Unidos, para lo cual no necesitan tratado de libre comercio y si lo que dicen fuera cierto ya habrí­an invertido en el paí­s.

 

Si buscamos lí­deres que nos brinden optimismo o alternativas de desarrollo polí­tico, social y económico, simple y sencillamente no los encontramos en el actual panorama nacional. La falta de liderazgo nacional es grave, sólo se critica y destruye pero no se construye.