Durante los muchos años que he vivido, nunca antes me había desconcertado tanto la situación que aflige a nuestro país.
jfrlguate@yahoo.com
El Ejecutivo se encuentra como un trompo, en un constante aislamiento donde los tradicionales grupos de poder le critican, le cuestionan y no le permiten actuar.
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El Legislativo es como una rueda de caballitos. Los diputados se suben o bajan de bancada, sobresalen, no los que más piensan y trabajan sino los que más atacan y gritan, llegando al extremo de utilizar megáfonos, sin ponerse de acuerdo en una agenda de nación.
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El Organismo Judicial no logra obtener un consenso de quién lo debe presidir y dirigir. De forma agresiva, conocidos grupos utilizan campos pagados y a los medios escritos afines para cuestionar el criterio, la independencia y la ecuanimidad de jueces y magistrados.
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La Corte de Constitucionalidad, igual que yoyo, sube y baja en las noticias sobre sus gastos; los magistrados, improcedentemente, se dicen y contradicen públicamente.
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Las alcaldías, en su mayoría, viven de los aportes del gobierno central y no se conoce bien qué hacen.
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El sector empresarial organizado no propone ninguna solución a la situación nacional, sus dirigentes se reeligen pero no se renuevan, lo que implica un empresariado estático que sobrevive, pero que no innova ni produce más que opiniones tradicionales e ineficientes.
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Las remesas familiares, fuente de mayor combate a la pobreza y la principal ayuda a la población guatemalteca continúan bajando como consecuencia de la pérdida de empleos en los Estados Unidos, evidenciando que cada día más se afectará la economía nacional.
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Las exportaciones decrecen, especialmente las que más mano de obra utiliza como es la maquila. Las exportaciones tradicionales, gracias al mercado internacional han mejorado sus ingresos; sin embargo, ello no significa mayor distribución de riqueza, mayores ingresos fiscales o mayores salarios.
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Ni el Ejecutivo, ni el Legislativo toman acciones que pudieran calificarse de adecuadas para combatir el desempleo, estabilizar y hacer accesible los productos de la canasta básica, actualizar los sueldos y bonificación salarial.
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La Comisión de Economía y Comercio Exterior del Congreso, integrada por 21 diputados que representan todos los partidos políticos, no demuestran comprender lo grave e importante que es conservar las plazas de trabajo del país, la recaudación de impuestos y por inercia continúan hablando de aprobar tratados de libre comercio donde lo único que lograríamos sería la perdida de impuestos, de plazas de trabajo debido a que los países con los que se pretende aprobar los mismos, Chile, Colombia y Perú, constantemente aumentan el número de productos que nos exportan, mientras que los que nosotros exportamos permanecen estáticos. Para convencernos, plantean que sus nacionales invertirán en Guatemala para exportar a Estados Unidos, para lo cual no necesitan tratado de libre comercio y si lo que dicen fuera cierto ya habrían invertido en el país.
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Si buscamos líderes que nos brinden optimismo o alternativas de desarrollo político, social y económico, simple y sencillamente no los encontramos en el actual panorama nacional. La falta de liderazgo nacional es grave, sólo se critica y destruye pero no se construye.