La muerte de quince personas por enfrentamientos étnicos en el oeste de Kenia provocó la instauración hoy de un toque de queda, informó la policía, que no consigue retomar el control de la región tras un mes de disturbios.
La violencia volvió a reinar en la principal ciudad de la provincia del Valle del Rift, Nakuru, donde ocho personas murieron durante la noche. Otras víctimas, algunas de ellas asesinadas a machetazos o con barras de hierro, aparecieron en la ciudad de Molo.
«Hemos impuesto el toque de queda desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche (hora de Guatemala) para facilitar el restablecimiento de la calma en Nakuru», dijo el comandante de la policía provincial, Everette Wasige.
Se trata del segundo toque de queda en un mes.
Más de 800 personas ya perecieron en la ola de violencia étnico-religiosa que estalló tras la reelección del presidente Mwai Kibaki, el 27 de diciembre.
El valle del Rift se convirtió estos últimos días en epicentro de esos enfrentamientos entre los kikuyus, etnia a la que pertenece el presidente Kibaki, y los kalenyin, que apoyan al candidato opositor Raila Odinga.
Otras etnias de esa región se vieron implicadas en los combates.
Los nuevos choques se suman, y en muchos casos se confunden, con antiguas rivalidades vinculadas a periódicos conflictos por la propiedad de la tierra.
En la década de los años 60, los kikuyus compraron tierras en la región, desplazando a los kalenjin, lo que generó animosidad entre las dos etnias.
El ejército envió tropas por la ruta principal que une Nakuru con Nairobi, donde bandas sin control cortaron árboles para impedirles el paso.
La policía sobrevoló la zona con helicópteros, mientras sobre el terreno se desplegaban fuerzas paramilitares.
«La espiral de ataques y contraataques se está saliendo de control en esta área, y se necesitan medidas urgentes», advirtió el secretario general de la Cruz Roja keniana, Abbas Gullet.
Entre 30 mil y 40 mil personas han huido de Molo desde las elecciones, dijo Gullet.
La Cruz Roja mandó suministros a los hospitales de la provincia, donde permanecen internados unos 100 heridos.
La organización no gubernamental Human Rigths Watch acusó a responsables de la oposición de incitar las matanzas en el área, especialmente contra los kikuyus, lo que fue desmentido por los políticos de ese grupo.