Un frente conformado por la Unión Cívica Radical (UCR), el socialismo y la Coalición Cívica (CC) pretenderá canalizar el voto opositor en las legislativas del 28 de junio en Argentina, en la que se ponen en juego la mitad de las bancas de diputados y un tercio del Senado.
Uno de los objetivos de la coalición electoral, que tiene entre sus principales referentes a Ricardo Alfonsín, el hijo del ex presidente Raúl Alfonsín (1983/89), es capitalizar en las urnas la multitudinaria adhesión que generó el funeral del mandatario de la transición democrática fallecido el 31 de marzo.
Las otras figuras del frente –lanzado formalmente este fin de semana en Mar del Plata (400 km al sur) en el marco de la Convención de la UCR– son la ex candidata presidencial liberal cristiana Elisa Carrió por la CC y Rubén Giustiniani por el partido Socialista (PS).
Otro referente clave es el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, quien regresó en los últimos días al seno de la UCR luego de que el partido le levantara una expulsión «de por vida» por haber sido parte de la fórmula con la mandataria Cristina Kirchner en 2007.
Cobos es un opositor declarado del Gobierno y ello quedó plenamente demostrado a mediados del año pasado, cuando con su voto de desempate como titular del Senado sepultó el proyecto de impuestos móviles a las exportaciones de granos.
Con esa decisión, la jefa de Estado perdió la partida luego de resistir una fortísima pulseada con las patronales agrarias que tuvo en jaque a su Gobierno y que aún está sin resolver porque los productores demandan la rebaja o cese de esos gravámenes que significan el ingreso de unos 20.000 millones de dólares al fisco.
La dirigencia agraria confía ahora en que se termine la mayoría kirchnerista en el Congreso y, con ello, lograr la aprobación de normas que alivien la presión impositiva y le otorguen otros beneficios al sector.
El 28 de junio –cuando se renovará la mitad de los 257 miembros de la Cámara de Diputados y un tercio de los 72 miembros de la de Senadores– el oficialismo pondrá en juego 63 y 12 bancas, respectivamente.
La batalla más importante se librará en la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito electoral del país, donde se eligen 35 diputados.
En la arena bonaerense, el oficialismo pretende encabezar la lista de diputados con el ex presidente y titular del partido gubernamental, Néstor Kirchner (2003/2007), seguido por el actual gobernador Daniel Scioli.
La oposición cuestionó este tipo de candidaturas llamadas «testimoniales» porque significa que si ganan los postulantes no asumirán su banca, aunque existen candidatos no oficialistas que, de ser elegidos, interrumpirán su mandato para participar de los comicios presidenciales de 2011.
Tal es el caso, por ejemplo, de la propia Carrió y del empresario de derecha Francisco de Narváez, quienes competirán en Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires por una banca de diputado, pero no ocultan su deseo de suceder a Kirchner en la Casa Rosada.
De Narváez, junto al alcalde de la capital argentina, Mauricio Macri, y el ex kirchnerista Felipe Solá, sellaron además una alianza en el codiciado distrito bonaerense para enfrentar al gubernamental Frente para la Victoria.
En el juego de candidaturas también se suma la compañera de fórmula de Macri, Gabriela Michetti, quien se postula como candidata a diputada por la Capital argentina y, si gana, deberá abandonar su puesto de vicealcaldesa.
El oficialismo tiene actualmente mayoría en ambas cámaras, donde los mandatos son de cuatro en la Baja y de seis en la Alta.