Quienes lleguen a Marte deberí­an quedarse allí­


Los astronautas

Para ir a Marte se necesitarí­a colonos que estén «listos a quedarse allí­ el resto de sus dí­as», dijo el astronauta estadounidense Edwin «Buzz» Aldrin, segundo hombre en pisar la luna el 21 de julio de 1969, en entrevista a la AFP.


El viaje a Marte podrá probablemente realizarse alrededor de 2040, en una ida y regreso de un año y medio, cuando sólo se requiere una semana para ir a la Luna, que está a 380.000 km de distancia de la Tierra.

La distancia entre la Tierra y Marte varí­a entre 55 millones y 400 millones de km, según las respectivas órbitas de los planetas alrededor del sol.

«Las oportunidades en Marte son mejores que en cualquier otro lugar, por sus condiciones parecidas a la Tierra, mejores que en la Luna», declaró el piloto del módulo lunar Apolo 11, de paso por Paris para la promoción de la pelí­cula de animación» Fly Me to the Moon» (Llévame a la Luna), en la que colaboró.

Pese a una atmósfera totalmente inadaptada para el hombre, Marte tiene grandes cantidades de agua en forma de hielo que podrí­an ser puestas al servicio de eventuales colonos.

«Â¿Para qué superar todas las dificultades que significa enviar unas personas allá dándoles la seguridad adecuada, si sólo es para hacerlos regresar al cabo de un año o año y medio?», argumentó Aldrin, de 78 años de edad.

Aldrin dijo que quienes vayan «deben saber que son colonos pioneros y no hay esperanza de regresar» en unos años y preguntó: «Â¿es necesario que estén listos a quedarse allí­ el resto de sus dí­as?».

«Sí­», respondió sin dudar el veterano del espacio que está a favor de la continuación de vuelos habitados.

«A la edad de 30 años, se les da una oportunidad. Si aceptan, los entrenamos y a los 35 años los enviamos», añadió.

«Cuando hayan llegado a los 65 años, no sabemos cuantos avances cientí­ficos se habrán logrado. Entonces podrán tomar la jubilación allá o traerlos de regreso», dice con una amplia sonrisa y mirada pí­cara.

«Pienso que no habrá voluntarios», agregó.

¿Habrí­a él participado en una misión larga sin hubiera sido posible en su época?: «tal vez no, pues no soy la persona más apta para cohabitar con un grupo de cinco a seis personas, que aumentará luego a 12, luego a 20, luego a 30», responde Aldrin.

Los vuelos habitados a Marte se justifican según él por la lejaní­a del planeta rojo, que limita el control a distancia de los equipos robotizados, como sí­ es posible en la Luna.

«El cambio horario para comunicarse con los robots en Marte provoca que no haya control directo», explicó.

En la perspectiva de establecer una estación permanente en la Luna hacia 2020, primera etapa hacia la exploración marciana, «Buzz» Aldrin deplora que Estados Unidos no haya previsto una solución de reemplazo por lo menos para 2014 para las naves espaciales que van a Estación Epacial Internacional (ISS), y cuyo cese está programado para septiembre de 2010.

«Es lamentable haberse dejado llevar a esta situación» de dependencia de los rusos, deploró el astronauta.