¿Quién se hará cargo de la seguridad?


Esta mañana el mismo Salvador Gándara confirmó que dejará el cargo de Ministro de Gobernación y en cí­rculos polí­ticos se da por sentado que Raúl Velásquez, viceministro de apoyo comunitario, se hará cargo del despacho. Sin embargo, el presidente Colom dijo que seguramente se implementará una división de funciones con la creación de un Ministerio de Seguridad o del Interior que asuma la responsabilidad de combatir la violencia y delincuencia que nos tienen de rodillas a los guatemaltecos.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

El problema es quién en el equipo de gobierno tiene la capacidad, el conocimiento del tema y la decisión suficiente para asumir esa tarea que es de increí­bles proporciones porque demanda una eficiente combinación de la visión de largo plazo con la habilidad táctica de ofrecer resultados inmediatos que le den a los ciudadanos la percepción de que, al fin, alguien está haciendo algo efectivo para resolver los problemas de la población.

Ayer comentaba el drama de un antiguo trabajador de La Hora que está en dificultades por las extorsiones y es impresionante la cantidad de mensajes que he recibido de gente en iguales condiciones, que se ha visto obligada a dejar sus viviendas y que nunca han encontrado apoyo de las autoridades para enfrentar el problema, pero también hay muchos que sienten el temor de que lo mismo les pueda ocurrir a ellos, lo que demuestra que entre la población los que no han sido ví­ctimas directas de la violencia, tienen enorme temor de serlo en cualquier momento.

Un experto me decí­a que en general la gente siente como el mayor agobio la cuestión económica, porque ese sufrimiento es concreto y diario para todos los guatemaltecos, pero en materia de percepciones la seguridad es lo prioritario porque la gente tiene temor por lo que ha ocurrido a terceros de su entorno. Y en esa situación se vuelve patética la reacción de las autoridades que no enví­an un mensaje de que están centrando todo su esfuerzo en evitarle a la población que les pueda suceder algo violento o negativo como resultado del accionar de los delincuentes.

Me decí­a esa persona que lo más terrible de mi columna de ayer era la mención de que el presidente Colom evidentemente no se desvela pensando en lo que sufren los guatemaltecos que son, han sido y serán ví­ctimas de la violencia porque sus prioridades están más en los programas que impulsa su esposa y en los que promueven sus muchos financistas de campaña que se están armando hasta los dientes.

No puede tomarse a la ligera la designación del encargado de seguridad porque el mensaje enviado con la inestabilidad en el cargo es que no le atinan, que no saben qué hacer con la papa caliente que es la violencia y el crimen. Ni rudos ni técnicos, para usar el lenguaje coloquial de la lucha libre, han servido para nada en ese importante cargo y los ciudadanos lo que vemos es que no tienen claro ni el norte ni el horizonte. Un problema de tanta envergadura no se puede manejar con improvisaciones y pruebas de error como las que ha hecho el ingeniero Colom. Proyecta la imagen de un gobernante que desconoce el tema y que se pasará los cuatro años experimentando a ver si encuentra al mago que le haga la campaña, lo que genera más temor y desazón entre la población guatemalteca.