Atendiendo a las actuales circunstancias, es menester indicar que el mensaje que la «justicia» está enviando a todas aquellas personas que ejercen un cargo o empleo público, en su calidad de funcionario o empleado, es el de comportarse de acuerdo a lo estipulado por la ley y las normas éticas y morales o de lo contrario serán perseguidos algún día para hacerles pagar por sus conductas prepotentes, abusivas e ignorantes durante el desempeño de sus cargos.
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Guatemala no es un país que se tipifique solo por los asuntos negativos que suceden a diario; ni está en un proceso total de decadencia; al igual que otros países civilizados del primero, segundo, tercero, cuarto y quinto mundo, sufre y padece del problema de la pobreza extrema que hace delinquir a su población en procura de mejores ingresos o en su caso, para obtener la subsistencia. Lo anterior no justifica la comisión de toda clase de delitos; lo anterior significa que, hemos vivido en un país corroído por la corrupción, la envidia, donde se busca satisfacer las necesidades a cómo de lugar, siguiendo el ejemplo de los funcionarios y empleados públicos que son los primeros en esquilmar al Estado. Pero las cosas están cambiando, y ahora se percibe un pequeño aire con remolino de pureza en cuanto a ventilar uno de los casos más paradigmáticos que han enlodado al Estado con la conducta delictiva de sus funcionarios y empleados, me refiero al caso Pavo Real; faltan por venir otros relacionados con las masacres de pueblos y aldeas; los millonarios desfalcos al Ejército, al IGSS, los grandes negocios de las medicinas; Banrural, Anacafé, los fideicomisos municipales, los grandes hueveos con sobresueldos en el ministerio de Educación (Aló Contraloría General de Cuentas). Debe quedar muy claro, que el ejercicio de su cargo en el caso de los empleados y funcionarios gubernamentales trae aparejada la RESPONSABILIDAD POR SUS ACTOS; la cual es de orden PENAL, CIVIL y ADMINISTRATIVA; por lo que, son sujetos susceptibles de ser demandados y deducírseles daños y perjuicios. Lo anterior como que no ha sido del conocimiento de los empleados administrativos que tratan al público usuario de mala forma, mal educados y prepotentes. Ser empleado o funcionario gubernamental ERA un honor, el cual se fue convirtiendo en un estorbo o cortapisa para dilapidar el erario nacional; extremo que socialmente puede ser corroborado cuando se nombra a determinadas instituciones como la Dirección General de Migración y el Sistema Penitenciario como un ejemplo.
Toda regla tiene su excepción y no todo está podrido en Dinamarca, por lo tanto, esperamos que esta lección sea para indicar lo que les puede suceder después de dejar el puesto; NADIE ES SUPERIOR A LA LEY por lo tanto debe respetársele y actuar correctamente.