¿Quién quiere ser funcionario?


Atendiendo a las actuales circunstancias, es menester indicar que el mensaje que la «justicia» está enviando a todas aquellas personas que ejercen un cargo o empleo público, en su calidad de funcionario o empleado, es el de comportarse de acuerdo a lo estipulado por la ley y las normas éticas y morales o de lo contrario serán perseguidos algún dí­a para hacerles pagar por sus conductas prepotentes, abusivas e ignorantes durante el desempeño de sus cargos.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

Guatemala no es un paí­s que se tipifique solo por los asuntos negativos que suceden a diario; ni está en un proceso total de decadencia; al igual que otros paí­ses civilizados del primero, segundo, tercero, cuarto y quinto mundo, sufre y padece del problema de la pobreza extrema que hace delinquir a su población en procura de mejores ingresos o en su caso, para obtener la subsistencia. Lo anterior no justifica la comisión de toda clase de delitos; lo anterior significa que, hemos vivido en un paí­s corroí­do por la corrupción, la envidia, donde se busca satisfacer las necesidades a cómo de lugar, siguiendo el ejemplo de los funcionarios y empleados públicos que son los primeros en esquilmar al Estado. Pero las cosas están cambiando, y ahora se percibe un pequeño aire con remolino de pureza en cuanto a ventilar uno de los casos más paradigmáticos que han enlodado al Estado con la conducta delictiva de sus funcionarios y empleados, me refiero al caso Pavo Real; faltan por venir otros relacionados con las masacres de pueblos y aldeas; los millonarios desfalcos al Ejército, al IGSS, los grandes negocios de las medicinas; Banrural, Anacafé, los fideicomisos municipales, los grandes hueveos con sobresueldos en el ministerio de Educación (Aló Contralorí­a General de Cuentas). Debe quedar muy claro, que el ejercicio de su cargo en el caso de los empleados y funcionarios gubernamentales trae aparejada la RESPONSABILIDAD POR SUS ACTOS; la cual es de orden PENAL, CIVIL y ADMINISTRATIVA; por lo que, son sujetos susceptibles de ser demandados y deducí­rseles daños y perjuicios. Lo anterior como que no ha sido del conocimiento de los empleados administrativos que tratan al público usuario de mala forma, mal educados y prepotentes. Ser empleado o funcionario gubernamental ERA un honor, el cual se fue convirtiendo en un estorbo o cortapisa para dilapidar el erario nacional; extremo que socialmente puede ser corroborado cuando se nombra a determinadas instituciones como la Dirección General de Migración y el Sistema Penitenciario como un ejemplo.

Toda regla tiene su excepción y no todo está podrido en Dinamarca, por lo tanto, esperamos que esta lección sea para indicar lo que les puede suceder después de dejar el puesto; NADIE ES SUPERIOR A LA LEY por lo tanto debe respetársele y actuar correctamente.