¿Quién podrá defenderlos?


Pregunta del millón. Pero la respuesta está en el limbo. A su debido tiempo hubo ocasión, pero el gobernante nada hizo al respecto. En oportunidad de fenómenos que asolaron Centroamérica, El Salvador, Honduras y Nicaragua lograr que EE.UU. otorgara el TPS, un estatus temporal a sus connacionales.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

Hubo motivos poderosos cuando el Mitch, de no pedir limosna al paí­s estadounidense; al contrario, se procedí­a un trato considerable en favor de esos guatemaltecos que abandonan su patria. Que nada les ofrece en el sentido de facilitarles las condiciones mí­nimas de existencia, modesta pero decorosa.

El tiempo inexorable avanza veloz, sin embargo las deportaciones masivas de compatriotas generan pensamientos de conmiseración, pero de ahí­ no pasa. Razón de peso tiene la pregunta de ¿Quién podrá defenderlos? Sobre todo ante la cantidad de deportaciones que esperar récords establecidos en los dos últimos años que en cuatro meses han sido expulsados 7 mil 200 paisanos.

Es tanto más preocupante por cuanto de mantenerse ese ritmo, todo indica que a fin de año será por encima del 2,007. Las expulsiones de chapines serán del orden de 23 mil compatriotas; ocurren casi a diario, frente a la impotencia y el suspenso provocado a la colectividad.

Veamos el proceso causante de desazón inicial, angustia y consideración cuando suceden las hornadas de deportaciones. Máxime en las repercusiones económicas, al ver frustrados sus propósitos; representa la pérdida de miles de quetzales pagados a «los coyotes». Inclusive significa dejar en el aire las remesas familiares.

Sus familiares comparten y son solidarios, soportan bastante la desintegración familiar con tal de alcanzar aquella meta. En tanto enví­an las remesas equivalentes a divisas importantes. Con estoicismo factibilizan a sus seres queridos la autoestima. Todo en aras de un mañana mejor.

Pero el caso de defenderlos es imposible; no está en manos propias, pese a la buena intención y abundantes esperanzas. Es en verdad una atribución del gobierno mediante medidas acertadas, que al menos viabilicen cualquier trámite al respecto en los consulados en tierras lejanos del solar patrio.

Tampoco los sectores conformantes del conglomerado nacional están en condiciones ni posibilidades de brindarles nada en concreto, a cambio del equilibrio con que los emigrantes contribuyen. Pueden sí­, exigir al gobernante Colom Caballeros haga lo pertinente por la ví­a diplomática en su favor.

Nadie olvida cómo durante la prematura campaña polí­tica recién pasada los presidenciables hicieron viaje directo, dispuestos a entablar contacto con los emigrantes, ofreciéndoles el oro y el moro. Empero después, esto ocupa sitio en la amnesia de quienes los visitaron con euforia.

En visita llevada a cabo a la Casa Blanca, el mandatario chapí­n solicitó al presidente George W. Bush el otorgamiento relativo a un Estatus Temporal de Protección, TPS, por sus siglas en inglés. Este gobernante aseguró realizar un análisis del caso para determinar su posible viabilidad en beneficio de los compatriotas.

Una salida diplomática a mi entender. Me baso en que allá la carrera polí­tica tras la poltrona presidencial está en plena actividad. Cómo quiera que sea y gane el que gane. Bush se encuentra al término de su mandato, incapaz de darle la atención debida al petitorio del gobernante nuestro.