Para serles sincero el tema de la pobreza me tiene hasta el copete porque nunca se ataca como debiera hacerse, a pesar que todo el mundo sabe que incrementar la productividad de los chapines es lo esencial. No nos perdamos, no se puede tapar el sol con un dedo. Bien sabemos todos que esto no se logra porque siguen habiendo intereses creados y por ello nunca se concreta nada. Con el paso del tiempo, sin exagerar, se han celebrado miles de conferencias, seminarios, cónclaves y estudios sin lograr el debido consenso para trabajar en lo único que ha dado efectivos resultados.
Todo se queda en la politiquería de siempre de los funcionarios de Estado. Mucho hablan de combatir paralelamente la delincuencia, la falta de transparencia, detener la corrupción, pero todo es del diente al labio. Por el lado que lo veamos, resalta la pobreza como principal causa de tantos males que nos afligen, pero los que tienen la sartén por el mango sólo ven el derecho de su nariz y no el de la comunidad a la que se deben.
Los funcionarios del Instituto Nacional de Estadística mensualmente enredan cada vez más a la población con sus cifras y tendencias, para ocultar que la situación para el trabajador honrado sigue de mal en peor, mientras los pícaros, narcotraficantes, funcionarios, politiqueros o transas se carcajean de lo lindo al enterarse que el costo de la canasta básica subió en más de Q12. Por ello pregunto: ¿los honrados de dónde van a sacar esa cantidad? Esto, a los pícaros no les importa, pues tienen dinero hasta en tanates para contratar voluntades, ponerlas a manifestar públicamente y así presionar para que los tribunales los dejen libres.
En septiembre el costo de la canasta básica vital alimentaria subió en Q12.90, comparada con la del mes anterior, por lo que una familia con 5 miembros requiere de Q2,030.10 para adquirirla. ¿Cuántos no tienen ni la mitad de esto? Claro, para los que viven pegados a un buen hueso, también esa cifra les importa un bledo, porque mientras siga privando el populismo politiquero más vale salir al interior de la República a regalar Q400, que al rato se los acaban las cantinas; botellitas de aceite sin que tengan verduras que freír, láminas aunque no tengan paredes; pingí¼es libras de azúcar, maíz y frijol; que andar invirtiendo lo recaudado en impuestos en incrementar la productividad de todos los guatemaltecos.
Encima de la ignorancia también hay picardía y de ahí que haya gente que propugne limar asperezas, evitar la confrontación o generar mejor ambiente para que de ahí resurja la confianza. ¡Pamplinas! Lo que hace falta es trabajo y del productivo, como dejar de politiquear. A nuestra gente le urgen más recursos para subsistir honesta y decentemente, pues nadie les va a regalar esos doce quetzales que le hacen falta. ¿O los hay?