¿Quién es el diablo? ¿Podrá quemársele?


Las tradiciones generalmente no tienen base cientí­fica o teológica. Las bases de las tradiciones son generalmente ilusorias y su origen está en falsas doctrinas humanas. Quienes creemos que la Biblia es la palabra del Dios de Israel cuyo nombre, Yahvé o Jehová, santificamos conforme a la enseñanza del modelo de oración que nos dejó personalmente Jesucristo, sabemos y creemos que es un hecho que Satanás y sus legiones de demonios sí­ existen.

Roberto Arias

El diablo: la criatura celestial que es el principal adversario de Dios y su principal calumniador. Se le conoce también como la serpiente original, por haber utilizado una serpiente en Edén para engañar a Eva y el Apocalipsis le llama dragón devorador.

Este poderoso ser espiritual es tan astuto, fatuo y altanero que tuvo la arrogancia de llegar a tentar a nuestro Señor Jesucristo, el mismí­simo Unigénito de Dios, cuando í‰l se hallaba ayunando en el desierto. Le conminó a que convirtiera piedras en panes para saciar su hambre. También le ofreció darle en propiedad todos los reinos de la Tierra si tan sólo le hiciera un acto de reverencia o adoración.

La ilustración que nos proporcionan los autores de los libros bí­blicos sobre Satanás y sus actividades contra la humanidad, nos suministra la razón de que aunque la humanidad quiera vivir en paz, a través de las centurias el ser humano ha sido atacado por el engaño, el odio, la envidia, la voracidad, la lujuria, las guerras, etcétera. No podemos dejar por un lado el hecho de que Satanás es calificado como un dios en la misma Biblia, cito: «…en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.» 2 Corintios 4:4, La Santa Biblia; traducción Reina-Valera.

Por lo tanto, paciente y estimado lector, ¿Cree usted verdaderamente que con las tradicionales fogatas del 7 de diciembre verdaderamente se «quema al diablo»? Hay muchí­sima gente que en su desconocimiento así­ lo afirma y lo único que hacen, bajo esta premisa, es ayudar a Satanás a que el ser humano se autodestruya, no solamente respirando humo y otras impurezas que, además, quedan en suspensión en la atmósfera durante varios dí­as, sino que adicionalmente esas mismas partí­culas en suspensión son llevadas por corrientes de aire hacia diferentes partes de la República y, son coadyuvantes a las causas del calentamiento global.

Es necesario hacer una revisión de las tradiciones y asegurarse de que, quienes realicen o celebren festividades tradicionales, polí­ticas o religiosas, ya no riñan con la salud ambiental que afecta a todos los ciudadanos practicantes o no de esas festividades.

Ya es momento de que las personas dejen de creer en Satanás como un hombre con cuernos, cascos en lugar de pies, un tridente en la mano a lo Neptuno y una cola finalizada en punta de lanza. Estas no son más que representaciones del medioevo que tienen como base distintas mitologí­as. Satanás es la esencia del mal.

La única forma de «quemar al diablo» o erradicar a Satanás y sus demonios de Guatemala, es que los guatemaltecos cambien radicalmente de actitud y, con humildad vuelvan su rostro hacia el lado contrario? hacia la luz, hacia el bien, hacia el conocimiento del Dios verdadero, hacia Yahvé o Jehová, cuyo nombre debe ser bendecido y santificado, independientemente de cuál sea su religión o credo. ¿Estarán dispuestos los guatemaltecos?