¿Quién con una luz se pierde? Gracias, doctor Castresana


A nosotros los guatemaltecos, la sociedad internacional nos tiene bien etiquetados como personas que no tenemos carácter para decir las cosas de frente y en el momento adecuado; es decir, que somos miedosos de lastimar la «susceptibilidad» de nuestros interlocutores y le damos cien vueltas a un asunto antes de entrarle de lleno.

Fernando Mollinedo

Y eso es lo que pasa actualmente con los vicios que nos heredó la guerra interna: ex militares ladrones, violadores y delincuentes así­ como ex guerrilleros ladrones, violadores y delincuentes; ex funcionarios civiles corruptos amparados por los ex gobernantes militares como socios en el desfalco al erario nacional.

«LO IMPORTANTE ES SOBREVIVIR» era uno de los dichos que estuvieron en boga durante los años de enfrentamiento bélico; y de hecho, sobrevivimos; la mayorí­a de la población no protestó, no comentó, ni señaló las iniquidades de los militares en el poder; quienes utilizaron a los aparatos represivos del Estado para acallar las voces de protesta. Por eso es que la mayorí­a de guatemaltecos adoptó una conducta de «dejar pasar», «no hacer olas», «no meterse a babosadas» con el fin de sobrevivir.

La conducta del doctor en leyes Carlos Castresana, jefe de la CICIG, es de alabarla, al explicar ante medios televisivos y radiales de manera frontal, limpia, sin rodeos y con sencillez, los pormenores de las acciones promovidas por la CICIG en cumplimiento a su mandato internacional; no dudamos que también en Guatemala haya chapines con esos atributos y valentí­a demostrados por el doctor Castresana, al informar sobre la estructura de poder paralelo en algunas instituciones públicas.

Guatemala necesita una reingenierí­a social; por medio de actos y conductas que hagan prevalecer los valores y principios que están contenidos en la Constitución Polí­tica de la República de Guatemala; para ello, hacen falta dos cosas, DISCIPLINA en todos los factores de la vida; principiando con la obligación de enseñarle a los hijos el respeto, bondad, honradez y otros valores más, repitiéndoselos una y mil veces para que con el ejemplo y la constancia se den cuenta que sí­ se pueden aplicar; y la EDUCACIí“N, entendiéndose ésta como la FORMACIí“N HUMANA con valores morales, cí­vicos y espirituales, porque sin ellos no es posible formar al guatemalteco que necesitamos.

LA IMPUNIDAD según el DRAE es la falta de castigo. Para nosotros en términos generales es una escoria polí­tica que se viene arrastrando desde la época de la conquista; la cual consiste en actuar con irrespeto a la ley, abuso de poder y prepotencia, con la certeza de que los funcionarios encargados de velar por su cumplimiento, NO ACTUARíN PARA IMPARTIR UN CASTIGO, y como cosa curiosa; ahora es un español quien nos viene a proporcionar ayuda para tratar de erradicarla de nuestra vida diaria.