¡No morirás del todo, amigo mío!
de mi ondulante espíritu disperso,
algo en la urna diáfana del verso,
piadosa guardará la poesía.
Manuel Gutiérrez Najera
Tengo que escribir esta columna y no sé ni cómo empezar. No tengo nada en la mente, ni nada me interesa. El teléfono sigue sonando y la noticia se repite, la peor de todas, la que no quería escuchar, l me quebró el espíritu. Tenía miedo, mucho miedo y sabía que podía suceder, pero no quería afrontarlo, ¿cómo aceptar resignadamente no ver más a alguien tan querido?
cnavasdangel@yahoo.es
El llanto moja el teclado de la computadora, como el cielo se derrama en el país, la tristeza es de muchos, ¿y cómo no? si se aleja de nosotros ese amigo, ese hermano.
Pedí mucho, intenté creer y ahora me siento defraudada, pensé que quizá, que a lo mejor al unir nuestros deseos la respuesta iba a ser vida.
Talvez mi egoísmo fue mucho, pensé en mis sentimientos, en mi tristeza, en la necesidad de poder escuchar tu sonrisa, tus upas que siempre recibía, pensé en mí, al igual que los demás, olvidando de pronto el sufrimiento que estabas enfrentando.
No sé, no comprendo la vida, los designios del cielo, los propósitos divinos, a veces no me gustan, como ahora, como hace 19 años. Dicen que la gente más buena se va primero, quizá sea eso, talvez, pero no debería ser así, deberían permanecer, acompañarnos, quedarse.
Voy a extrañarte mucho, voy a pensarte más, quedaste en deuda conmigo, aquel día que estaba triste me giraste un cheque de abrazos que no llegué a cobrar completamente. No sé como será mañana cuando amanezca y me dé cuenta que esto es real y que te has ido, aunque a lo mejor no es cierto, estás acá de muchas formas, en los recuerdos hermosos, en las tardes del lago, en los cafecitos en la Antigua, en el gatito de madera en la sala de mi casa, en la mirada de Pedro Pablo, en los abrazos de Fabiola, en la dulzura de tus papás, en todas esas personas que quisiste, a las que nos diste tanto. Estás de muchas formas, pero de todas formas voy a extrañarte tanto.