Cinco palabras forman una de las preguntas más comunes que se hacen los guatemaltecos y que recuerda al Gobierno que la seguridad alimentaria es uno de los más grandes retos que debe enfrentar el país para poder entrar en la verdadera «vía del desarrollo».
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Todos los días Irma Velásquez* es la primera vendedora de su calle en instalar una pequeña venta de discos piratas, lo hace aproximadamente a las nueve de la mañana en una transitada vía del centro de la Ciudad en compañía de su hijo Mateo de cuatro años y medio, quien está junto a ella en cada momento del día.
Dice que su trabajo es muy agotador y pesado, sin embargo la hora más difícil de la jornada es el mediodía, cuando el sol es fuerte y recuerda a las personas que ha llegado la hora de comer.
Para muchos es la hora de ir a buscar un lugar agradable para almorzar, pero a Velásquez le ha llegado el momento de revisar su bolsa y contar el dinero que puede gastar en su almuerzo y el de su hijo, pues una buena parte de los ingresos diarios debe guardarla para comprar más mercadería y otra para efectuar gastos en su hogar.
El reloj marca las doce y media de la tarde, el pequeño Mateo es insistente cuando pregunta: ¿qué vamos a comer hoy? y la ya cansada vendedora tiene que solicitar a su vecina que cuide de su mercancía mientras que ella va en busca de un almuerzo que no se exceda de su presupuesto diario, que generalmente no es mayor de Q20.
Cuando las ventas han sido buenas puede comprar dos almuerzos, pero lo normal es que compre sólo uno para compartirlo con su hijo; a pesar de que esto no satisface su hambre debe sacrificarse para que el niño pueda alimentarse bien.
La experiencia de la vendedora de discos y su hijo no dista de las condiciones de millones de guatemaltecos que no tienen la posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas, incluyendo la alimentación, que es necesaria para la sobrevivencia de todos los seres vivos.
Hambre citadina
Las notas publicadas por la prensa alarman a la opinión pública cuando anuncian que más de la mitad de la población vive en condiciones de pobreza y en la misma medida, la mayoría de niños y niñas en el interior de la república padece de desnutrición crónica, sin embargo el hambre es el peor enemigo de la sociedad en cualquier lugar, no sólo en el área rural, también en las grandes ciudades.
Pese a ser el departamento con más espacios urbanos, en Guatemala habitan más de 486 mil personas en condiciones de pobreza, de los cuales el 2.76 por ciento vive en la pobreza extrema.
En el comercio informal, donde se ubica al 70% de la fuerza laboral se encuentran los principales focos de inseguridad alimentaria de la Ciudad Capital, esto se explica por la inestabilidad de los ingresos de las familias que varían según sus condiciones particulares.
Los empleos irregulares reflejan alimentación irregular para las familias, por lo que incrementar la cantidad de personas trabajando en el sector formal, gozando de prestaciones y servicios de seguridad social es una de las soluciones que el gobierno ha presentado para reducir la pobreza, la meta es crear 703 mil nuevos puestos de trabajo.
¿En desarrollo?
Según la teoría de la filosofía materialista, el ser humano sólo puede conocer la realidad cuando tiene satisfechas sus necesidades básicas: alimentación, vestuario y descanso; de lo contrario le es imposible comprender su entorno y desarrollar otras capacidades.
Si Guatemala se encuentra en condiciones de pobreza y con altos índices de desnutrición, la corriente materialista de la filosofía apuntaría que es imposible para la población desarrollarse en ámbitos económicos, sociales y culturales, de tal forma que el título de «país en vías de desarrollo» se vuelve cuestionable.
Bastarán un par de años para que Mateo pida más comida a su mamá, en el año 2010 va a preguntar: ¿Qué vamos a comer hoy?, la respuesta a esa pregunta nadie la sabe, pero las políticas de Estado sí pueden cambiar la desigualdad y pobreza que predominan en el país.
*Nombre modificado de la entrevistada quien solicitó no ser identificada.
La condición sobre la alimentación infantil en el país según la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala no es alentadora, pues ha denunciado que desde el año 2000 hasta la actualidad la situación de desnutrición en la niñez no ha tenido variaciones positivas, en tanto que continúa siendo una de las principales causas de la muerte de niños y niñas.
Los problemas por la desnutrición aguda y crónica son frecuentes en los niños de familias de escasos recursos y se ha determinado que su condición tiene estrecha relación con la alimentación de las madres, quienes a su vez padecen problemas de salud por la ingesta desequilibrada de alimentos.