Que se frene una explosión social


El Consejo Ecuménico Cristiano de Guatemala no se fue por las ramas. Mediante un valiente pronunciamiento dan a conocer su posición a la sociedad. En el sentido que actúe y frene «una explosión social». Muestran enorme preocupación, como todos los connacionales por los altos í­ndices de violencia.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

Pero no quedan solo allí­ las cosas, Por cuanto urgen al Gobierno y a lo diversos sectores sociales a actuar con prontitud y naturalmente la esperada eficiencia. Ello por que hacen énfasis estar ya al borde de dicho estallido, mismo que según su enfoque puede detonarse en el momento menos pensado.

Otra voz significativa como representativa, ojalá de veras diste de significar justo una voz en el desierto. Las cosas saltan a la vista, imposible puedan ocultarse gracias a ser un iceberg. Que tanto es la posibilidad del segmento poblacional y sus ramificaciones, en fin, de grano en grano se completa el objetivo.

De eso están concientes los miembros del Consejo aludido. Aducen al respecto cómo «según los especialistas llaman guerrilla sui géneris, un completo estado de rebelión caótica si no cumplimos con la parte que nos corresponde». Recalcan no ser visión «apocalí­ptica de pastores y curas». Agregan ser la realidad.

Su preocupación, el hecho «que la violencia se apodera de la sociedad guatemalteca. De esa cuenta la inseguridad alimentaria, desnutrición, aceleración de la pobreza y pobreza extrema; crisis en el sistema de salud, déficit habitacional, desempleo, bajos salarios, migraciones, lo hacen más critico.»

Juicios certeros abundan a diario, en verdad, nada ni nadie lo ignora. El clima tremendo de inseguridad y desconfianza golpea sin piedad. Hoy en dí­a suceden casos y cosas escandalosas, sin castigo, por el contrario tienen rostro permanente en contra de la colectividad en ascuas una y otra vez.

Cualquier hijo de vecino lo percibe, tiene incluso vivencias personales del panorama crí­tico socialmente. Sin embargo, los miembros del Consejo Ecuménico en mención, de componente cristiano, debido a su misión sobre la faz de la tierra, están en condiciones de sentir suma preocupación por la situación.

Siempre los guí­as espirituales en aras del compromiso que asumen, están llamados a señalar las sendas a seguir, con apego a buena dosis de humanidad, base de sustentación debida. Eso mismo justifica entonces la preocupación que declaran públicamente, en momentos calificados de alta tensión

La ingobernabilidad crece como hiedra del mal, gana espacios viento en popa; su parla impunidad manifiesta deja perplejos a los habitantes y carentes de esperanzas. Alguna ocasión, semejante a un milagro mantiene la expectativa, podrá tener protagonismo en beneficio directo de la colectividad, abrumada.

Las nuevas generaciones viven en medio de este ambiente arrollador y negativo que por igual atrae su tendencia, motivo por el cual es notoria la transformación individual. Poderoso efecto que diluye pronto la formación del hogar y la escuela en rumbo dañino hacia el despeñadero, y el colapso total.

Cuando se acumulan factores de tal í­ndole concluyen conformando una auténtica olla de presión, sensible de consiguiente a estallar y generar más y más descomposición. Urgente es, no cabe duda alguna, a manera de un ¡SOS! frenar el estallido social con medidas adecuadas a inmediato plazo. Ojalá así­ sea.